En esta oportunidad les comparto una crónica que escribí hace días para reflexionar sobre el tema de la inclusión.
Hace algunos días, fui a una oficina pública para realizar un trámite, en el vidrio de la entrada, había un cartel que decía:
"TODES LES PERSONES SERAN ATENDIDES PRONTE"
Me llamó mucho la atención y al llegar el turno de atenderme, comencé a hablar en lenguaje de señas con la empleada encargada. La mujer, que por su aspecto reflejaba menos de 30 años, no lograba entenderme y decide llamar a otra persona, está al llegar, mucho menos me comprendía. Sin rendirme y perder la paciencia, decidí sacar mi Tablet y escribir en Braille. Esto representó un caos total para ambas funcionarias públicas. Pensé por un momento: ¡Qué ingenuo soy en creer que me entenderán! Por último decidí hablar:
-Perdone señorita, el poder entender lenguajes de señas; saber Braille; tener rampas para las sillas de ruedas, alguien quien ayude a movilizar a las personas con muletas, bastones, y más... ¡Eso si es inclusión!
Mientras hablaba, otra empleada fue sutilmente y sacó el cartelito. Pido disculpas a mis amigos de la comunidad LGBTI y a muchos de ustedes que no están de acuerdo, pero como profesor de Educación Especial y traductor de señas y Braille, es mi deber expresar lo que siento. El idioma español es tan rico que no merece tanta payasada, y que sin dudar, aparecerán pronto aprobadas por la RAE.
NO EXISTE EL TODES, NI TODXS, MENOS EL TOD@S
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