Del verde que no es verde
“Verde que te quiero verde…”
Así comienzan los cantos
que desde niño en mi tierra oí.
“Verde viento. Verdes ramas.”
Los barcos que ya zarparon
nunca vuelven por aquí;
y el caballo relinchando
a coces se deshilacha
del pasto que conocí.
De verde venían pintadas,
de verde las ilusiones,
de un verde que no se acaba
pero cambia, sin galones;
mas con aire que a girones
colorea las pisadas
de todos los varios colores
que me dejé en el camino
olvidados, sin rencores.