El gato y la luna
Hoy, como cada noche, he salido a disfrutar la luna. Es tarde, el ciclo de oscuridad comenzó hace ya un buen rato. Mi amigo se fue a la cama también hace ya tiempo. Nadie me sigue, nadie me ve. Salí fuera de casa por la ventana de la habitación de los niños, está cerca del árbol grande del jardín al que me gusta trepar. Y aquí estoy, sentado, esperando que la magia del astro gris recargue de nuevo mi energía cósmica. No ha sido un día fácil. Las complicaciones que sufre la familia a la que protejo han hecho que esté ahora agotado. Pero esto no supone ningún problema para mí, velar por ellos es mi misión y ésta es mi voluntad. Mi voluntad es un abrazo para mi existencia.
Es tarde y la luna brilla, las ramas del árbol declaran un tímido crujir provocado por una suave brisa. Su frescor acaricia mi pelaje. Por fin descansaré esta noche dentro de un breve instante, ya casi estoy. Ahora bajaré, entraré de nuevo en casa a la espera de otro ciclo de luz más, seguido de otro, y luego otro…