El tema se fue perdiendo, no sé si por una cuestión de modernidad, de dejar lo formal y romántico por algo menos cursi o porque entrando en una época más liberal avanzamos atropellando formalismos y ahora resulta que ir al grano es ser snob.
Los varones que fuimos educados en aquello que a las mujeres no se les pega, a las mujeres no se las insulta, a las mujeres se las respeta.
A ser caballeros con las damas ofreciendo el asiento en los medios de transportes, darle en la vereda el lado de la pared, correrle la silla en un restaurante, servirle el vino, ofrecerle la mano para que descienda de un colectivo, abrir la puerta y dejarlas pasar primero, hoy no sabemos cómo actuar para no parecer ridículos, seres venidos del pasado.
Y aquí creo que nos confundimos. Creemos que por que la mujer hoy ocupa el lugar que siempre fue exclusivo del hombre ha perdido el privilegio a que se las trate como a una dama.
Y esto no sólo lo creen muchos hombres, también lo creen muchas de las mujeres que se sienten incomodas ante un caballero.
La mujer que ocupa el lugar de un hombre sigue siendo una dama a la que no se la maltrata, a la que se respeta.
Recuerdo que mi padre me decía: Ante una cachetada o un insulto de una mujer, es más de hombre guardarse la respuesta física y verbal que la cobardía de responder el agravio.