
!Hola¡ Hoy vengo con un tema que lamentablemente olvidamos cada día pagando las consecuencias,, y es que somos un cuerpo biológico que tiene sus propias leyes naturales que debemos respetar para estar óptimos. ¿Las respetamos?.......casi nunca. Lo que me ocupa hoy es la postura corporal, en especial la que adquirimos al usar ordenadores y teléfonos móviles. Nuestra postura natural saludable no debería causarnos molestias ni preocupaciones… pero; con la extensión del uso de la tecnología aparecen las molestias y las preocupaciones cada día más temprano. Vulnerar una ley de la naturaleza significa crear un desequilibrio, mantener nuestros equilibrios corporales nos evita sufrimientos físicos que repercuten en nuestro desenvolvimiento por la vida.
Actualmente llevamos la “vida” en los móviles inteligentes, si nos dejamos llevar no nos damos cuenta de que necesitamos un descanso. Nuestra cabeza pesa alrrededor de 5 kg, al mantenerla durante un tiempo a 60 grados mirando un teléfono u ordenador llega a alcanzar un peso de 27 kg....¿Imaginas el impacto?. Las consecuencias son dolores en la cervical, en los hombros, en los tendones, desplazamiento de vertebras, aumento de la cifosis, estrechamiento de la capacidad pulmonar, entre otras.
Para evitarnos todos estos problemas tenemos herramientas sencillas pero eficaces si se practican con disciplina y consciencia. Dentro de las Asanas o posturas del Yoga, hay muchas que se centran en estirar, elongar, liberar, hacer espacio en estas zonas afectadas por el uso del ordenador y el teléfono. En Yoga, la contrapostura es aquella postura que contrarresta la demanda de la postura que se practicó antes. O sea… si hacemos una postura de inclinación profunda hacia delante, después hacemos una postura de amplia apertura del pecho. Todo esto con conciencia, suave, respirando, respetando nuestros limites. Y lo mejor es que muchas las podemos hacer sentados sin movernos de donde estamos y no demandan gran esfuerzo físico para aquellos que no tienen ningún entrenamiento.

Una manera sencilla de contrapostura a la susodicha postura de agarrar el móvil o sentarnos frente al ordenador, es el estiramiento de los brazos hacia arriba…si, ese que de manera natural hacemos cada vez que estamos entumecidos. Pero… vamos a hacerlo bien, no vamos a hacer un estiramiento chambón con el cuello virado, bostezando, con los hombros pegados a las orejas. Vamos a hacer un estiramiento consciente; nos sentamos recto, con los pies paralelos y bien plantados, columna vertebral totalmente vertical, cuello largo con la barbilla hacia atrás, imaginamos un hilo que nos hala desde la coronilla de la cabeza hacia el techo. Al ancho de los hombros alzamos los brazos, buscando altura y colocando los hombros hacia abajo, lejos de las orejas haciendo espacio en el músculo trapecio, observamos como se abre el pecho, respiramos suave con los ojos cerrados…inhalamos…exhalamos.
Mantenemos la postura, recordar siempre que si hemos estado inclinados media hora hacia delante, tres segundos de estiramiento no son efectivos, alivian pero no nos corrigen los desplazamientos de vertebras y articulaciones. Entonces… tenemos la tarea de cada día aumentar dentro de nuestras posibilidades el mantener esta posición restaurativa por varios minutos cada vez.
Para cerrar les dejo una Asana que a mi me encanta y tiene beneficios increíbles a pesar de lo sencilla que parece:

Balasana o la postura del niño nos ayuda en momentos de estrés o ansiedad, alivia el dolor de cabeza y la fatiga. También se recomienda para irnos a la cama y conciliar un dulce sueño. Alivia los dolores de la espalda baja, nos ayuda a estirar los hombros y toda la musculatura de la espalda. Es una postura de descanso en yoga, las asanas de descanso y las contraposturas son muy importantes en yoga, como ya había dicho antes, nos ayudan a equilibrar el cuerpo después de haber hecho un trabajo intenso con alguna parte concreta. Esta es una postura muy relajante que siempre se agradece hacer. Tres minutos y quedamos con una frescura increíble. Balasana es una postura sencilla pero es fundamental prestar atención para hacerla correctamente; primero nos ponemos de rodillas sobre un tapete, esterilla u alfombra. Rodillas al ancho de las caderas, juntamos los pulgares de los pies y nos sentamos sobre los talones con la espalda recta. Exhalamos y vamos bajando redondeando la espalda hasta que el pecho se apoye sobre las rodillas y la frente toque el suelo. Los brazos extendidos al frente con las palmas hacia abajo… y ahí nos dejamos derretir respirando profundo con el abdomen.
En mis doce años de práctica diaria de Asanas de Yoga, cada vez que voy a Balasana siento como que llegué a casa. Es la postura del niño, su significado en sánscrito, y la sensación es como volver a ese lugar seguro que todos tenemos guardado en lo mas profundo. Solo tres minutos… y te acordarás de mi.
Muchas Gracias…
fuente: fotos Pexel, imágenes editadas en Photoshop por la autora
fuente: post inspirado en Anatomia del Yoga de Leslie Kaminoff y Amy Matthews, en La luz del Yoga de BKS Iyengar y doce años de páctica diaria.
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