Fuente
Ya son las nueve de la noche estoy afuera mirando al cielo observando de nuevo las estrellas, esas estrellas que ya no me ven, sino ven el mañana o tal vez otro año u otro siglo, porque su luz viajó millones de años para que yo pueda verla.
Acá estoy pidiendo recorrer esos mundos que allí ya no existen.
Acá queriendo ser física, ingeniera, matemática y hacer esa nave que viaje a más rápido que la velocidad de la luz, para poder recorrer ese universo que me observa cada noche y cada día terrestre y yo nunca llegaré a conocer.
Acá estoy queriendo desafiar a la gravedad que me tiene amarrada a este mundo y poder transportarme hacia dimensiones desconocidas que me hagan ser esencia.
Acá estoy una noche más admirando la belleza de tal firmamento infinito, inalcanzable, indescriptible, luminoso.
Acá estoy otra vez pensando en el símbolo químico atómico y superpesado 115 ununpetio, ¿ya lo abran descubierto?
Quiero hacer mi puerta a otras dimensiones, o caminar por los agujeros de gusanos, ser una viajera frecuente a lo no imaginado.
Quiero saber todo, quiero conocer el origen, el proceso, el final y el renacer, el bing bang y el estallido final.
Acá estoy observando una estrella de las cientos que engalanan el cielo nocturno, una que tal vez ya no existe, o ella está observando un mundo donde yo ya no me encuentro, es por eso que me gusta pensar que la estrella que me está observando es una del pasado, no me puedo imaginar que están observando un mundo donde ya no estoy.
¿Será que ya no existo?