Ayer lo encontré hurgando por debajo del universo, tapando con su gran sombrero las ideas y los pensamientos, antes de que el olvido llegara y como ladrón que se oculta en la noche, se los arrebatará.
Buscaba el gran momento justo cuando la luna hiciera su gran aparición; llena, luminosa, cuando los lobos le brindan su aullido largo y misterioso mirándola, queriendo arrebatar algo que les atrae que les roba el instinto de amar y los confunde.
¡Pero no! Aún no era tiempo. ¡La luna aún era menguante!
Mientras sus ideas crecían cada vez más alzando su gran sombrero, muy similar al de los magos, queriendo escapar, ideas asombrosas con inspiraciones profundas, de las cuales salían grandes historias bellos poemas, todos marcados con recuerdos, pasados, vivencias y profundos futuros
Porque el presente lo hacía ser un gran escritor que salía por debajo del gran telón, el universo era su inspiración y la vida estaba repleta de noches y días en los cuales se había bañado, cual avecilla temerosa a que los caimanes la devorara.
Ayer lo encontré hurgando por debajo del universo, intentando esconder de la jauría humana los sentimientos que lo hacían diferente, para salvarlos y que no destruyeran la inocencia que estaba impregnada en ella.
Buscaba ser invisible y poder mimetizarse como hoja y papel, para no cansarse nunca de escribir.