Me gustan todos los lugares del mundo; creo que todos son estupendos, todos son lo mejor. Desgraciadamente hay personas (algunas de ellas incluso familiares míos) que cuando dicen que “su tierra es la mejor” piensan que las demás son peores.
De todos en los que he estado me he quedado a vivir en España, en un pequeño archipiélago, llamado Canarias, que está (físicamente) en el continente africano y (políticamente) en el europeo; así que tiene el mejor clima y los mejores derechos.
Además, la prueba definitiva, la señal inequívoca de que es de los mejores sitios para vivir es que el resto de las personas ahorran durante todo el año para poder pasar una semana ahí.
He estado en las ocho islas canarias. Fuerteventura, La Palma, La Gomera, El Hierro y La Graciosa tienen mucha tranquilidad; demasiada. Gran Canaria y Tenerife son las que tienen más prestaciones pero también tienen otros problemas derivados de tener más personas. Yo elegí Lanzarote, creo que tiene la relación ideal personas/superficie (167 hab/km2). Es un lugar ideal para vivir en esa expresión italiana que me encanta (dolce far niente / el placer de no hacer nada); puedes pasear con un libro, la cámara fotográfica o tu perro sin ver a ninguna persona en kilómetros a la redonda, y luego vas a casa y tienes todas las comodidades de cualquier ciudad.
En Lanzarote hace mucho viento, todos los días del año, pero no hay un lugar malo: decidí aprovechar ese viento y todo lo que esta isla tiene, estudié y practiqué aladelta, vela, windsurf, submarinismo.
También estudié e hice arte, teatro, cine, fotografía, pintura, escultura, escritura, libros, grabado, diseño gráfico, diseño 3D, Internet, programación web.
¿Y lo del seudónimo de “Timanfaya”?
Siendo adolescente leía mucho (Julio Verne, Emilio Salgari, Mark Twain, Edgar Alan Poe, Jack London). Un día leí una novela de Alberto Vázquez-Figueroa que hablaba de un joven que mata al hijo del terrateniente y aguateniente de Lanzarote. El padre manda una partida de matones para eso, para que maten al chaval. Él huye a una inhabitable región de la isla donde todo lo que abarca la vista es solo negra lava cortante como cuchillos, imposible de atravesar ni de sobrevivir. Siempre tuve ganas de comprobar si tenía algo de realidad y cuando fui a esa isla comprobé que realmente ese lugar existía. Ya supones cómo se llama: Timanfaya.
(fotos propiedad del autor)