Calamidad
Como un alma que camina silenciosa,
tan sutil, tan discreta y maliciosa.
Me trasmite una ovación irreverente,
en sus manos como un plan inclemente.
Tan ligeros son los pasos estelares,
deambulando entre los aires adyacentes.
Al camino de la dama del vestido,
que reposa tan serena en un estrado.
Su imagen se levanta tan fulgente,
acariciando con su luz clarividente,
a los devotos inertes y perplejos
por sus anchas y meneos esperados.
Unos ojos aguantando en la distancia,
observaban atentos la dulce danza,
en su estrado detectaba la fragancia
expedida de una ninfa que retoza.
Y esplendentes señalaron su camino,
tan pomposos sus pasos ladinos.
Llegando a tal extremo apasionado,
de otro ser que la esperaba anhelado.
A la noche se embarcaron insolentes
con un coro de acciones indecentes.
Sin percance tomaron una ladera
y en tragedia abatieron desventura.
La tristeza que en su amor dispusiera
una esfinge que por cuita muriera,
la pasión inconclusa y malograda
de dos almas que penaron su partida.
Escrito por
. Sábado 15 de agosto del 2020
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