Me cansé de pensar lo que voy a escribir, antes de escribirlo. Quiero volver al origen, donde las palabras surgen de mis dedos, así de fácil como el polvo se levanta en un día seco de verano.
No hace falta que tengan sentido, no hace falta ser comprendido. Lo necesario es que un escrito sea como una huella dejada tras un paso firme y decidido a descubrir la realidad interna.
Tu por otra parte, escribes una historia maravillosa, de romance, suspenso, acción, intrigas políticas y seres mágicos. Tu la escribes y yo la encarno, hasta que me salgo del guión. Entonces te aburres y no quieres seguir, entonces me toca volver a escribir.
Qué tengo yo que tu puedas apreciar?
Te gusta el almibar o la sal del mar?
Busco recuerdos que pueda ignorar
Camino desnudo en cualquier lugar
Hay gente que disfruta del palabrerío, pero yo ni siquiera se leer un poema. Es que quisiera ver un mundo donde estamos de acuerdo en que hay suficiente para todas y todos, que el éxito de los demás es propio. Gracias. Con esa palabra basta.
Pero hay una parte de mi que no sabe dejar de hablar, que incluso puede encontrar extasis cuando las palabras adecuadas logran encadenarse en un flujo sereno, estiloso y con suficiente divergencia para evitar la densidad.
Lo que es Uno con Todo, se vuelve extraño para el individuo, incapaz rescatar su esencia en el oleaje de las contradicciones, se ahoga por no poder relajarse y flotar.
No podemos sanar con mentiras
Los escondites suelen ser oscuros
A pleno Sol se calienta la sangre
Nos volvemos espacio seguro y acogedor
En unos minutos despertará de su sueño y yo estaré satisfecho de haber transformado las verborreas de mi mente en algo más que un dolor de cabeza. Desenredando las palabras que se ocultaban en las regiones rezagadas de mi Ser, tomaré los últimos sorbos de un mate ya frío para comenzar este día.