A diario escucho conversaciones que me hacen cuestionar qué estoy haciendo aquí en este mundo humano. Supuestamente hubo un tiempo en que vivimos en equilibrio con la Naturaleza y todo lo que hacíamos consideraba el bienestar de todos los seres que en ella habitan. Pero me toca vivir rodeado de personas cuyo goce es la carne de otros animales, no por hambre, si no por regodear el paladar.
Hoy hablaron sobre la necesidad de matar zorros porque "hacen daño". Pero ¿quién hace daño realmente? El zorro come los animales que el humano cría para también comer. Pero el zorro lo hace por necesidad, mientras que el humano por placer y también por ambición.
Un humano que come carne de forma consciente debe salir a cazar los animales y gastar la energía para obtener ese alimento. Si no gasta esa energía, la va acumulando en el cuerpo y se transforma en enfermedad. Entonces, muchos humanos recurren a pastillas y tratamientos para prolongar su vida de forma artificial, consumiendo aún más de la Tierra, produciendo desequilibrio en todos los niveles.
La ganadería es parte de el gran desequilibrio. Se deforestan extensos terrenos para transformarlos en pastizales ganaderos. El bosque retrocede mientras las panzas crecen. Los animales pierden hogares, los humanos ganan cáncer, ataques cardíacos, e incontables otras enfermedades. Si, también reciben el placer de la carne... pero con gran costo para el resto de la vida.
Tengo la intención de crear una realidad donde esto ya no sea un tema. Donde volvamos a sentir la frescura y vitalidad de una vida en equilibrio. Donde veamos la diversidad de la Tierra prosperar y florecer. No se exactamente cual es el camino, pero se que mientras esta intención exista, habrá una recorrido que seguir.
Por el momento construimos un nido con paja y barro. Guardamos semillas. Trabajamos nuestras sombras. Nos esforzamos por mantener la fe, de que todo resultará como debe ser.