Ha descendido de los altos rangos donde las batallas se libran con elocuencia, las palabras escritas cierran tratos y se toman decisiones impactantes. En cualquier día, su atuendo consistía de corbatas, camisas de vestir abotonadas, pantalones de vestir finamente planchados y zapatos oxford impecablemente pulidos. Su andar fue firme pero suave, y su presencia se reconocía donde sea que se encontrara. Era considerado un hombre educado y profesional; el respeto se conseguía fácilmente. La pregunta en la mente de las personas siempre era la misma ¿qué puede hacer por nosotros?
Hoy, su paso sigue siendo constante y confiado, aunque su presencia no es reconocida. Podría perderse fácilmente entre las personas que caminan junto a él. Los zapatos de vestir oxford lo han abandonado y su corbata ha volado como un pájaro en invierno. Su realidad ahora es un par de botas y jeans azules. El respeto ya no se logra fácilmente, se le considera un fantasma silencioso y laborioso. Él camina, trabaja y continúa. La pregunta en la mente de las personas es ahora ¿cuánto puede hacer por nosotros?
-Hernández