El maquillaje no solo sirve para cubrir imperfecciones, sino también para resaltar lo bello que ya reside en nosotros. Este concepto se magnifica en el arte, donde la máscara y el engaño es el canon que utiliza el artífice para traer a la verdad. Como actor, siempre estoy experimentando, probando colores, texturas. Para nosotros, el rostro también en un lienzo, sobre él podemos plasmar facciones ajenas, gestos, historias que en escena serán contadas a través de nuestros cuerpos. Los actores jugamos en escena (bien lo plasma Diderot en La paradoja del comediante). Sí, lo lúdico es parte de nuestro oficio (aunque algunos se empeñen en sufrir sus creaciones). En esta oportunidad quise jugar con lo sinuoso, con lo sugerente, con lo escondido, con aquello que narra la mirada. El personaje se llama Prometeo (soy consciente de lo que representa y me encanta. Yo comparo a este personaje con los artistas y educadores). Mis referentes bambolean entre lo minimalista, lo egipcio y lo gótico, basándome en el color negro y en el movimiento que sugiere Madonna en su icónico videoclip Frozen. Espero les guste mi trabajo.
Las fotos fueros tomadas con mi teléfono Samsung J8 y editadas con la aplicación PcisArt.