¡Hola, apreciada comunidad! En principio, quiero agradecer el apoyo que hasta ahora me han brindado. Eso me motiva a seguir creando, y compartiendo cosas chéveres. En esta ocasión, les comparto un cuento que escribí hace pocos días. Espero lo disfruten tanto como yo.
METAMORFOSIS
La oruga recién había salido del huevo, cuando el hambre la obligó a marchar. Un par de hojas serán suficientes - se dijo, pensando que con eso su apetito cesaría. Pronto advirtió que su voracidad era incurable.
Al poco tiempo la larva aumentó tanto su volumen, que apenas podía mantenerse en pie. Aun así, seguía caminado, siempre en busca de una rama a la cual desnudar. Era su boca un agujero, por donde las hojas caían hasta perderse.
"¡Solo sabe comer!" - murmuraron unas mariquitas, mientras se besaban entre ellas sobre el pecho de una flor. Era costumbre entre los demás insectos mofarse de aquella masa cilíndrica, verdosa y protuberante, que se desplazan lentamente, y que a su paso dejaba hojarascas heridas.
Pero un día la oruga se detuvo. Estaba exhausta, harta de las hojas y de la tierra (se había arrastrado lo suficiente). De pronto alzó la vista y descubrió el cielo: sintió que algo de esa inmensidad era suyo. ¿Cómo tocar ese azul, si apenas puedo sostenerme? - pensó. Pero estaba tan cansada que se quedó dormida. Y mientras dormía se convirtió en un sueño con alas.
FIN