Comprendí que el futuro del trabajo sería remoto con el pasar de los años en la universidad y el comienzo de mis prácticas profesionales, pero en un país como Venezuela el futuro me parecía distante. Casi como si el futuro estuviese reservado para los países desarrollados.
Sé que a nuestra cultura aún le falta por avanzar en el fortalecimiento del civismo, los derechos laborales y las empresas privadas. Así que agradezco a todos los profesores universitarios que me formaron para mantener la mente abierta a las prospectivas del país en estas áreas.
En 2018 comencé mis pasantías profesionales y luego de tres meses comencé mi ejercicio como periodista. Para mi suerte, en una organización no gubernamental que cree y promueve el profesionalismo de sus integrantes a través del trabajo remoto.
Solo dedicábamos un día de la semana a una reunión presencial de dos horas donde conversábamos del estado de los proyectos en desarrollo. Esta fue mi primera experiencia con el trabajo freelance y la amé con fervor.
Dediqué horas de trabajo a monitorear, documentar, corroborar, clasificar y difundir grandes cantidades de datos periodísticos, hasta que me percaté que no solo era bueno para el periodismo, sino que también lo era para la literatura, la conceptualización creativa y el guionismo.
En el 2019 cambié de trabajo gracias a un concurso en la universidad. El equipo ganador del concurso tendría la oportunidad de trabajar en unas pasantías pagas por tres meses en una empresa privada.
Dirigí el proyecto audiovisual ganador y sentí la dicha de salir de las aulas directo al mundo laboral, repleto de crecimiento y oportunidades. Sin embargo, esa experiencia fue presencial y sentía, en ocasiones, la apatía de lidiar con todos los factores internos y externos que intervienen en una oficina.
Así que desde el 2020 giré mi carrera profesional a otro rumbo, priorizar el trabajo remoto o híbrido bajo cualquier circunstancia. Esta decisión suponía un cambio en la metodología: planificar, cumplir y respetar los límites de las horas de trabajo. Con especial enfoque en preservar la energía para cuidar la salud física, mental y emocional.
A través de LinkedIn tuve la oportunidad de consolidarme como copywriter y redactor de posicionamiento SEO desde 2021. Pero la vieja vena periodística aún estaba viva, así que ese año también ejercí como reportero en otra ONG, y como periodista en una editorial bajo el formato híbrido.
Luego asumí el reto de trabajar como creador de contenido para redes sociales corporativas y personales en el 2023 de forma presencial. Nunca me atrajo la idea de trabajar con redes sociales por la toxicidad manifiesta en estos espacios digitales, pero cambió mi perspectiva al comprender el potencial de crecimiento que tienen las redes cuando las orientamos a los negocios.
Ahora cuando analizo todos mis logros profesionales en retrospectiva, recuerdo la incertidumbre del año 2020 y las oportunidades que aproveché hasta el presente 2025. No lo negaré, sentí la presión de volver al formato presencial por el deseo de ganar más dinero, compartir con otras personas y expandir mis relaciones profesionales.
Sin embargo, en este etapa de remate del 2025 comprendo que no me equivoqué, solo me adapté y aproveché las oportunidades profesionales y económicas del contexto venezolano. Pero ahora reafirmo esa vieja decisión, dejo el escritorio y regreso a la universalidad con mi trabajo 100 % remoto.