Hoy me gustaría platicarles sobre mi experiencia de pasar de tercero a cuarto año.
Yo soy una persona que está dispuesta a adaptarse a los cambios y a los desafíos que surjan. Suelo ver el lado positivo de las cosas y eso me ha ayudado bastante a lo largo de mi vida estudiantil y personal.
Pero en específico este cambio me hizo pensar en las siguientes cosas.
Normalmente en mi institución, suelen hacer un análisis de los tres años que cursaste allí, ellos ven: tu promedio, actitud y calificaciones. También te hacen una prueba evaluativa donde tú colocas la mención que más te gusta (que en mi caso fue la electrónica) esto tenía un puntaje mínimo requerido de 38 puntos y según lo que ellos determinen, tu pasabas para cuarto año.
Debido a esto yo tenía mucho miedo de no aprobar está evaluación, porque me gusta mucho la institución y es donde me siento muy cómoda.
También tenía miedo de lo difícil que fuera a ser todo y de los profesores.
Ya después me di cuenta que ellos me exigen porque quieren que yo de lo mejor de mi siempre y que no todo en la vida iba a ser fácil.
Pasaron meses luego de hacer está prueba, para luego confirmar que efectivamente había aprobado.
Esto significó muchísimo para mí. Después de enterarme que pase la prueba, a las semanas comenzaron las clases y oficialmente era cuarto año.
Estaba muy emocionada pero a la vez nerviosa por todo lo que tenían preparado para mí.
Al comenzar las clases me di cuenta de lo distinto que era a comparación del tercer año, ya no eran tan flexibles y los profesores eran aún más estrictos y exigentes.
Actualmente sigo cursando cuarto año y me falta mucho por aprender y descubrir pero sigo muy emocionada y estoy muy orgullosa de mi por haber llegado hasta aquí, porque es un logro de muchos.