League of Legends es seguramente el videojuego competitivo de categoría eSport más importante del mundo en este momento. La popularidad de este MOBA es abrumadora. Pocos juegos gozan de una base de fanáticos tan fiel, y con más de una década en su haber, parece que su comunidad no deja de crecer.
Este año Riot ha dado pasos importantes para que su juego estrella no deje de brillar con mayor intensidad cada vez. LOL simplemente está en todas partes. Y esta semana parece que pretende dominar al mundo.
Con el emocionante mundial por culminar, el estreno de su nueva serie: Arcane, y un sinfín de lanzamientos y colaboraciones con otras franquicias, League Of Legends nunca tuvo tanta atención como ahora mismo. Están llevando adelante una brutal campaña de marketing.
Debo confesar que este no era totalmente de mi agrado, pues yo soy más de la vieja escuela. Mis orígenes como videojugador están más asociados a juegos single player, y rara vez salgo de esa zona. Mi género favorito es el rpg, sobre todo con un buen componente de acción.
Pero había un juego muy en el modo multijugador al que le tomé gran cariño a, y que tiene mucho que ver con el nacimiento de este juego en especial. Se trata de nada menos que Warcraft III, un juego de estrategia en tiempo real, otro género que adoro.
Para quien no esté al tanto del porqué, Warcraft III es el juego responsable del nacimiento del género MOBA. Eso sí, aclaro que no hay que quitarle mérito a Starcraft, el abuelo del género, pero se entiende que Warcraft III tuvo mucho mayor impacto.
Resulta que en ese juego se creó un mapa personalizado que, con el tiempo, tomó una identidad propia y acabó despertando este fenómeno. Por eso hoy en día puede sonar para muchos su nombre: DOTA, acrónimo para “Defense of the Ancients”, y es porque fue tan exitoso este modo de juego que se hizo una franquicia.
Sin embargo, si hablamos de éxito, LOL lleva la delantera en este género y por mucho. Por eso fue calcado para crear un juego que ha tenido muy buena popularidad en móviles. Mobile Legends fue por un buen tiempo el LOL para smartphones, pero este año las cosas cambiaron radicalmente.
Debo reconocer que, si bien Mobile Legends no era nada original, supo adaptar muy bien la jugabilidad MOBA a su formato. Por eso era cuestión de tiempo para que el rey del género decidiera reclamar su lugar sabiendo que se podía adaptar a la perfección a la pantalla táctil de los dispositivos Android y IOS.
League of Legends: Wild Rift fue lanzado oficialmente en marzo de este año, y decidí darle una oportunidad hace algunos meses. El resultado, grosso modo, fue que me enganchó por completo.
La verdad me ha enamorado este juego. Le he dedicado mucho tiempo desde que decidí descargarlo. Creo que le sobran buenos atributos. Es uno de los videojuegos que mejor luce en smartphones, y la diversión con este está asegurada.
Pero cualquiera que sepa algo, aunque sea poco, sobre LOL, seguramente conoce la fama que tiene este juego de acabar con la paciencia de muchos. Yo no suelo enojarme demás por los videojuegos, pero hay momentos en los que simplemente no puedes evitar sentirte muy frustrado jugando LOL.
Eso tiene una buena razón. El formato de los MOBA hace necesaria una buena coordinación entre cada uno de los miembros del equipo, y requiere que todos tengan el mayor rendimiento posible en pro de ganar la partida.
Uno espera al menos tener un equipo competente, pero créame, cuando empiezas muy rara vez es así. Por eso en la intensidad de la batalla es muy frustrante ver que haces bien todo tu trabajo, y por fallas constantes de uno o más miembros del equipo, acabas perdiendo de forma humillante.
Lo ideal para muchos es subir de rango tanto como se pueda para estar siempre con y contra jugadores de tu mismo nivel. Pero no importa qué tan bueno seas, si constantemente fallan los equipos con los que juegas, te va a costar muchísimo nivelarte.
Al día de hoy, Wild Rift me ubica en la categoría Platino IV. Bastante aceptable para un neófito de LOL que juegue en la posición que ocupo. Yo soy support, un rol basado en apoyar siempre al resto del equipo para hacer que sobrevivan, saquen kills y logren los objetivos.
No se suele tener protagonismo como support, aunque yo me las arreglo para tenerlo ocasionalmente. Ya he probado otras posiciones, pero me quedo con esta. No me importa la gloria de las kills. Con lograr destruir al nexo enemigo me doy por satisfecho.
Tal vez es difícil tener un compañero de línea que sepa coordinarse contigo correctamente. Sin embargo, a veces se puede tener mucha suerte. Además siempre es posible encontrar a un amigo que logre cuadrar con tu estilo de juego y que te ayude a dar los mejores resultados en la bottom lane.
Eso me lleva a explicar, finalmente, el contexto este video que he compartido en mi Instagram. Desde el inicio de la partida mi compañero de la bottom lane, o ADC, estaba en llamas. Y yo no fallé en sacarle provecho durante el early game para ayudarlo a sacar unas cuantas kills.
El problema es que mientras nosotros logramos dominar nuestra línea al punto de asegurar el dragón que surgió dos veces, obteniendo buenas mejoras para nuestro equipo, el resto de ellos estaba haciendo un absoluto desastre.
Esto con el perdón del top, porque no hizo un mal trabajo en solitario. El problema es que siempre trataba de hacerlo todo precisamente solo. Un vicio común de los que juegan esa posición.
Cuando ese estilo de juego sale bien no hay ningún problema, pero la teníamos bastante complicada en este caso. Todo empeoró cuabdo quien manejaba a la campeona Akali se desconectó.
Un jugador desconectado es una derrota asegurada la mayor parte del tiempo. Por la razón que sea que haya ocurrido, el juego sancionó al jugador, pero quedamos con nuestras fuerzas incompletas.
Lo que pasó luego fue que, aunque yo voté a favor, el resto del equipo decidió que Akali no fuera manejada por una IA que, en comparación a un jugador real, suele ser muy deficiente.
Yo había quedado muy mal parado y mi campeona, Senna, la artillera de las sombras, cayó en combate. Casi todo el resto del equipo también había muerto. Estábamos abajo en kills, y el equipo contrario tenía tiempo suficiente para matar al dragón ancestral y al Barón Nashor.
Si lo lograban, ese hubiera sido seguramente el fin de la partida. Así que desde la pantalla de espera por el respawn yo veía decepcionado como se nos agotaban las opciones. En ese punto nuestra derrota era casi segura. Pero recuerden, no todo mi equipo había caído. Alguien aún seguía con vida.
Era Jax, el jungla. Y quien lo manejaba, en un gran momento de lucidez, resolvió que debía sacrificarse y hacer por primera vez una buena jugada en toda la partida. Al final del juego no logró ni siquiera llevarse una sola kill, pero en ese momento puso todo su esfuerzo para reivindicarse.
Entonces, mientras el equipo contrario estaba a punto de matar al dragón ancestral, Jax saltó sobre ellos y en el momento justo lo mató por su cuenta. Fue un robo de dragón exitoso. Jax murió en esa jugada, pero nos compró valioso tiempo y una importante mejora.
Cuando finalmente revivió mi Senna, mi mirada seguramente fue muy similar a esta:
El resto de la historia está en el vídeo. Por razones de copyright, dado el audio que elegí para musicalizarlo decidí no subirlo aquí directamente. Pero dejo el enlace debajo para quien desee verlo.
Link al video
Les mando un abrazo enorme, invocadores.
📷Capturas hechas con mi dispositivo Redmi 9T