Amor e inocencia.
Cuando existen sobrinos, se tienen otros hijos aparte de los que haya podido darte la vida de manera natural. Ellos son esos amores que se apoderan de un pedacito importante de tu corazón y tus sentimientos. Por ellos puedes, en muchos casos, quienes no han tenido la dicha aún de ser padres, llegar a experimentar esa sensación única e irrepetible. Con ellos haces muecas, sonríes, corres, te vuelves algo payaso, todo lo que sea con el único objetivo de sacarles una sonrisa y esa mirada llena de amor y puros sentimientos.
Cuando por alguna circunstancia deben alejarse de nuestras vidas, un vacío queda en el corazón, y te preguntas, "¿cuando las volveré a mirar o a abrazar?", y es entonces cuando una pequeña pero gran tristeza se apodera de ti y hace que fluyan sentimientos que vale la pena drenar en la escritura.
A todos esos sobrinos y sobrinas del mundo, va dedicado este pequeño poema que nace de ese sentimiento de extrañar a mis sobrinas hoy viviendo en otros paises por causa de una migración forzada, a todos los tios y tias del mundo y a ellas, mis princesas, estas pequeñas líneas desde el alma y el corazón.
Poema a las sobrinas... (mis princesas)...
Recuerdos de aquellos que se fueron
sin saber si los volverás a mirar,
un día sin más ni más, obligados por la vida,
tuvieron a otros rumbos que emigrar.
Mi Ale hermosa y temerosa,
mi niña grande, mi princesa de la mar,
espigada como el trigo y dulce como el azúcar
en tierras lejanas te viste así sin más ni más.
Mi Vero linda e impetuosa,
de carácter duro, pero tierno a la vez,
siempre inquieta e inventando,
en Perú te viste sin quererlo tal vez.
También están las que recién llegan a esta vida,
esas princesitas en mini que a tu corazón hacen vibrar,
con una sonrisa tierna y suave mi Fabi,
mi catirita hermosa, mi dulce azúcar,
la más tierna, la que a su tía hace suspirar.
Mi Pao, Doña Bárbara en potencia,
de mirada serena y a veces odiosa,
que con su risa inesperada te roba un respirar,
la que cuando dice un te quiero,
el corazón en un hilo te pone a colgar.
Y para finalizar mi Lucianita,
capullo tierno que llegó sin pensar,
sonriéndole a la vida que hoy comienza,
viniste nuestros días a alegrar.
Son las reinas de la tía,
la que las extraña a rabiar,
como quisiera tenerlas siempre,
mis princesas de cuentos de hadas,
cuanta falta me hacen,
que no daría por volverlas a abrazar.
Los sobrinos son esos hijos
que no vienen directamente de tu vientre,
pero si del alma y del cantar,
ese cantar insustituible que llena tu vida
de dulces notas y de aroma de azahar.
El cantar del corazón...
Los separadores de párrafo fueron creados y obsequiados por el usuario
Mi firma es de autoría propia, creada con la herramienta Powerpoint.
https://twitter.com/MARYBELLRG/status/1223409112555323393
- MARYBELLRG
