Oh, Dioses del Olimpo,
que hoy en Google habitan
al alcance de cualquier internauta
acudan raudos en mi auxilio
para cantar la gloria
de la última generación de héroes modernos
que en los videojuegos
deja su nombre inscrito
con virtuales victorias
en insomnes combates de efectos especiales
tan bien ejecutados
que jamás el 3D pareció tan real.
Con el control entre las manos
han enfrentado enemigos inalámbricos
dispuestos a arrebatarles
sus más lapidarios neologismos.
Con los dedos en ristre
sobre las teclas mágicas
de un mando ultrasensible,
con la extenuante experiencia
de mil horas online,
acecharon los oscuros reinos
que se interponían en el camino
de su consagración,
pero la intuición profética de las mentes astutas
descifró los prodigios
de un código estelar
que arrasó sus defensas y los puso a sus pies,
para pulverizar records brillando sin fronteras
en la galaxia lúdica de los grandes guerreros…
Los verdaderos gamers
elegidos por los Dioses
no cejan en su empeño de resolver arcanos
en páginas cruciales donde navegan egos
desafiando al creador;
no han renunciado nunca
a escalar otros mundos
que la consola guarda
con memoria infalible
para tentar a Homero
con espejismos épicos.
Imagen de Pixabay
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