Fuente
En el alba
En mi paso desaforado
hacia tus entumecidos labios
contemplo el firmamento.
Juega a imitar con sus colores
el rubí que tiene tu célica boca.
Debe estar celoso el cielo
porque tú, amada, guardas
para ti la esperanza del alba.
Déjame descubrir tu suavidad.
Me apresuro en apartar las ramas de árboles marchitos
antes que las puertas de tu castillo tranquen.
Por entre este grisáceo terreno, me precipito.
Mis pasos te encuentran. Mi corazón hace arranque.
El rumor de tus hebras resuena
en mi alma como una luz que calma tamaña pena.
Déjame decir que ahora eres mía.