He llegado hasta aquí
junto al curso de las horas,
desafiándolas…
No pretendí ser infinito,
mas aún así
soy como la luz de una estrella
que se apagó,
que resistiendo muertes y vidas,
pudo reinventarse
al adaptarse a ser una circunstancia
de los juicios de Dios.
No me puedo desaparecer aún,
creo que no puedo
y si lo logro sería el final.
Día tras día
sigo desnudando los límites
de mis adversarios
y de mis afiliados, voy
desfilando en sus finitas eternidades,
en lo infinito de sus ideas.
Soy como la esfinge
de un venerado fénix,
que ve morir y nacer
a un mundo que va
quitándose de a poco
las indumentarias de sus eras.
Sin leyes ni normas mi vida es...
Han tratado de descifrarme,
describirme, intuirme
y sobre todo juzgarme,
sin escuchar mis palabras.
Soy de tu amor y de tu odio y de todos los siempre,
el tiempo.