Hola a tod@s mis Hivers, Buenas Vibras.
Quiero deleitarlos con este poema, que va enmarcado en el amor, que es y no es tal vez. De esos que son todo y a la vez no son nada. No se si me entienden, es como esos días locos, que olvidas y recuerda más.
Permitanme dejarle este consejo más fiel:
Vive a plenitud cada momento que te brinde el amor.
No esperes nada de nadie, sino de ti nada más.
No quiero saber, si me has mentido
todo quedo sepultado y en el olvido,
no quiero que el recuerdo de mi nombre muera
en los brazos de esa cualquiera,
no quiero que olvides mis arrullo apacibles
que te llevan a la gloria imbatible,
no quiero convertirme en arrogante
para no enloquecerte como buen amante.
Por ti me convertí en una experta
fui incluso, tú mejor maestra,
limpiando tu bendito pasado
con elogios me tenías a tu lado,
en el entorno a tu existencia
como paloma en plena inocencia,
cayendo en tu fuego mortal
apaciguado con mi manantial.
Tu vida se unió a la mía
llenándome de melancolía,
nuestro tierno amor, quedó en el olvido
mi corazón lo dio por perdido,
permitame vivir distante
sin ti en este mundo cambiante,
no me doblegare ante tu cariño
y menos a tus juegos de niño.
Eres tan cruel y torturante
en el ocaso danzante,
tu calor me envuelve
y mi vida disuelve,
con la mejor emoción
me llenas de mucha pasión,
queriendo tus sutiles verso
y plasmarlo en el universo.
Amo la soledad encriptada
sumergida y abandonada,
junto a mi jardín sombrío
toda llena de frío,
ya no puedo verte
y menos tenerte,
en las ruinas desiertas de mi vida
afligida en mi funeral, toda herida.
En la noche tenebrosa
quiero encontrarme sabrosa,
aun con mi peor espanto
manteniendo mi encanto,
sin detener el paso
y llenarme de fracaso,
en la tarde serena
suavizando mi pena.
Con mis ardores meridionales
y mis curvas triunfales,
que quijotescamente comprende
mi amor se enciende,
con tus ojos sensuales
cayendo en tus raudales,
guardando la ternura en el alma
sin perder la calma.
En la noche de suspiro
la luna con pasión miro,
manteniendo mis ideales
en los pequeños madrigales,
tu musa se arrodilla
hasta casi tu pantorrilla,
en armonía se pone a cantar
sin dejar de bailar.
Haz que mi vida florezca
y nuestro amor crezca,
encima de la cumbre
y de paso me deslumbre,
en el sostén de tu báculo
sin atrevimiento a el obstáculo,
sentir mi cuerpo perfumado
como ardiente enamorado.
Chaoooooo
Hasta otro encuentro. Gracias por haber pasado por mi colmena. Espero seguir deleitándolos con mi exquisita miel. ¡No esperes Nada, solo vive el Amor!
Foto tomada por mí hijo César, editada con el editor de foto Lyrebird con la ayuda de mi hijo Abrahán.