Saludos. La amiga en su columna para la comunidad
nos deja la invitación a reflexionar sobre los diferentes desafíos que se presentan en los negocios. Les comento…
Hace poco conversaba con Luis, un joven amigo, gerente en una sucursal de una conocida cadena de venta de electrodomésticos. En esa empresa tiene un poco más de veinte años, comenzó laborando como el muchacho de los mandados (office boy), luego estuvo de vendedor, y así fue escalando posiciones hasta ocupar el puesto de gerente que tiene en la actualidad.
Para el ascenso de Luis ha sido determinante la formación que él mismo se ha procurado. No pudo concluir sus estudios universitarios, pero ha tratado de hacer todos los cursos que han estado a su alcance. Algunos de manera presencial, sacrificando las horas nocturnas luego de la jornada laboral, y otros que ha completado de forma online. Son varios los diplomados que tiene en su haber en áreas como relaciones humanas, comunicación efectiva y liderazgo. Temas que considera imprescindibles en la empresa moderna.
Una de las metas de Luis es lograr que su sucursal alcance el primer puesto, que tenga el mejor desempeño entre todas las de la empresa. Sin embargo, reconoce que tiene un gran problema con el equipo que lo acompaña.
La mayor parte de los trabajadores que están a su mando son personas jóvenes, hombres y mujeres con muy poca formación, con poca experiencia en el trato con el público.
Son muchas las veces en que Luis les llama la atención a los muchachos para que mejoren su trato con los clientes, para que sean más amables y cálidos. Con frecuencia les insiste que entre sus funciones está la de orientar, hacer que los clientes se sientan cómodos para que su visita por la tienda sea una experiencia agradable. De ese modo es probable que vuelvan de nuevo.
Luis está consciente que nadie nace aprendido, que hay habilidades que se adquieren por medio del estudio. Está convencido que con la formación adecuada su equipo de trabajo mejoraría su desempeño sustancialmente. Él mismo es la muestra de todo lo que se puede lograr cuando las personas reciben los conocimientos necesarios.
Nuestro amigo sabe que los empleados no cuentan con los recursos mínimos para pagarse algún curso que los haga más competentes, por eso le ha propuesto a la empresa que ponga en práctica un plan de formación para el personal de las sucursales. Una idea que no ha sido bien recibida del todo.
Entre las razones que le dan para no dar el visto bueno a su propuesta es la alta rotación de personal. La mayoría de los trabajadores de las sucursales no permanecen ni un año en sus puestos, no lo piensan dos veces antes de renunciar. Saben que los empleos de ese nivel son abundantes, y que más bien a las empresas les resulta difícil conseguir trabajadores.
En un contexto como ese no tiene sentido invertir en la formación de unos trabajadores que se van a marchar al poco tiempo, es lo que le responden los directivos.
Pero Luis no es de los que se rinde fácilmente. Me ha hecho saber que está preparando un documento para la directiva de la empresa, allí propone un sistema de incentivos que motiven la permanencia del personal.
Una de las ideas que deja a la consideración es la creación de una escala de ascensos en cada tienda, donde no solo se contemplen mejoras salariales, sino también la posibilidad de que los trabajadores tengan más participación en la toma de algunas decisiones.
Piensa que de ese modo se contribuye a mejorar el clima organizacional y los empleados valoraran más sus puestos. De lograrse eso seguramente que no habrá objeciones para entender la importancia de los planes de formación permanente para los trabajadores, lo que sin duda será una rentable inversión porque hará más eficiente la empresa.
En todas las organizaciones siempre habrá diferentes desafíos, algunos más complicados que otros, lo importante es que haya personas como Luis dispuesta a hacerles frente y encontrar las soluciónes.
Gracias por tu tiempo.
Greetings. Friend in her column for the
community leaves us the invitation to reflect on the different challenges that arise in business. Let me tell you...
Recently I was talking to Luis, a young friend of mine, who is a manager in a branch of a well-known appliance chain. He has been with the company for a little more than twenty years, he started working as an office boy, then as a salesman, and so he worked his way up until he reached the position of manager that he currently holds.
Luis' rise has been determined by the training he has provided for himself. He was unable to complete his university studies, but he has tried to take all the courses available to him. Some of them in person, sacrificing the night hours after work, and others that he has completed online. She has several diplomas in areas such as human relations, effective communication and leadership. Topics that he considers essential in the modern company.
One of Luis' goals is to achieve that his branch reaches the first position, that it has the best performance among all the company's branches. However, he recognizes that he has a big problem with the team that accompanies him.
Most of the workers under his command are young people, men and women with very little training, with little experience in dealing with the public.
There are many times when Luis calls the boys' attention to the fact that they need to improve their treatment with the customers, to be more friendly and warm. He often insists that one of their roles is to provide guidance, to make customers feel comfortable so that their visit to the store is a pleasant experience. That way they are likely to come back again.
Luis is aware that no one is born learned, that there are skills that are acquired through study. He is convinced that with the right training, his team would substantially improve their performance. He himself is an example of all that can be achieved when people receive the necessary knowledge.
Our friend knows that employees do not have the minimum resources to pay for a course to make them more competent, so he has proposed to the company to implement a training plan for branch staff, an idea that has not been well received.
Among the reasons given for not approving his proposal is the high staff turnover. Most branch workers don't even stay a year in their jobs, they don't think twice about quitting. They know that jobs at that level are plentiful, and that it is rather difficult for companies to get workers.
In such a context, it makes no sense to invest in the training of workers who are going to leave soon after, is what the managers tell him.
But Luis is not one to give up easily. He has let me know that he is preparing a document for the company's board of directors, where he proposes a system of incentives to motivate staff to stay on.
One of the ideas he has left for consideration is the creation of a promotion scale in each store, where not only salary improvements are contemplated, but also the possibility for workers to have more participation in making some decisions.
He believes that this would contribute to improving the organizational climate and employees would value their jobs more highly. If this is achieved, surely there will be no objections to understand the importance of ongoing training plans for employees, which will certainly be a profitable investment because it will make the company more efficient.
In all organizations there will always be different challenges, some more complicated than others, the important thing is that there are people like Luis willing to face them and find solutions.
Thank you for your time.
Translated with DeepL.com (free version)
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