Saludos amigos y amigas de Be Entrepreneur, espero que estén muy, pero que muy bien.
El tema que toca en esta oportunidad, , tiene mucha relevancia para mí, porque representa gran parte de mi día a día desde hace 5 años. Podría decir que tengo bastante tela para cortar en ese sentido.
, nos habla de cómo emprender con la pareja y no terminar en divorcio. Puede sonar exagerada la frase; sin embargo, es muy real, que los cambios, obstáculos y todos los desafíos que implican tener un negocio de ventas, pueden terminar causando estragos en las relaciones de pareja, si ambos no logran establecer un equilibrio.
Hablando desde mi propia experiencia:
Primero quiero compartir que entre mi esposo y yo, nuestras finanzas, siempre fueron "nuestras finanzas" de manera que antes de emprender juntos, nuestras antiguas entradas de dinero siempre fueron compartidas y tomadas en cuenta como nuestras y no "lo suyo y lo mío". Lo comento porque, conozco muchas parejas que sufrieron contratiempos cuando, al trabajar juntos, no lograban complementarse en cuánto a las ganancias se trataba.
Somos un equipo:
Comprender esto nos ayudó muchísimo. Yo soy una persona activa y a la que le gusta tomar decisiones y llevar las riendas e innovar. Mi esposo también es muy activo, le gusta solucionar, ser proveedor y tomar decisiones. Entonces al principio nos encontramos con que ambos queríamos hacerlo todo. Por ejemplo: Las primeras hamburguesas que preparamos, literalmente las preparamos entre los dos, es decir, yo ponía a calentar el pan y me apuraba para colocar la ensalada, cosa que ya estaba haciendo él, entonces, yo agarraba las peras de las salsas y las agregaba, cuando iba en busca de la carne, ya mi esposo la estaba colocando, iba yo a colocar el queso y chocábamos porque los dos queríamos hacerlo al mismo tiempo. Era un caos.
Con ensayo y error comprendimos que yo era hábil en algunas cosas y él en otras. Hoy en día sabemos trabajar en equipo, sin atropellar al otro. Yo me encargo de toda la parte preparativa o del Mise en Place (así dicen los chef... significa poner todo en su lugar). Preparo las salsas y dejo las peras llenas, adobo la carne y dejo las carnes de hamburguesas ya separadas, frío las papitas y relleno el bol con ellas, ubico los vasos y me aseguro de que estén muy limpios. Mi esposo lava los vegetales y los separa en envases, coloca los panes en el baño de María o en la plancha según la receta, y prepara las hamburguesas o los perros calientes, mientras yo voy sustituyendo lo que se va acabando o recogiendo las mesas.
Ya estamos totalmente engranados y así funcionamos con rapidez. Nos costó al principio ceder y dejar que el otro se estableciera en alguna estación de preparado, pero de alguna forma fuimos comprendiendo o descubriendo en qué actividad éramos más competentes y en cuál dejar que el otro se encargara. ¿Discutimos? No recuerdo alguna discusión, lo que sí recuerdo era nuestra torpeza al enredarnos y chocar o trabajar lentos por querer abarcar y hacer todo a la vez. Quizás tenga que ver que, aunque seamos compañeros de trabajo, primero somos pareja y nuestro amor y respeto prevalecen.
La teoría de la moneda:
En nuestro emprendimiento yo soy la cabeza creativa e innovadora y mi esposo es la cabeza lógica y calculadora.
Me explicaré mejor. Al principio, tal como les conté mi esposo y yo, queríamos hacer todo a la vez, tanto en la cocina como en los temas administrativos, creativos y de publicidad. Ahí me podían ver sacando presupuestos y cuentas, cuando las matemáticas y yo mantenemos una distancia respetuosa. Y podían ver a mi esposo, creando imágenes en CANVA o decorando la entrada de casa, cuando a veces ni siquiera sabe los nombres de los colores que quiere combinar.
Un día conversando con mi hermano, este dio una luz que iluminó con gran brillo nuestro camino y nos ayudó a comprender el papel que cumplíamos cada uno en nuestro negocio. Mi hermano nos habló de una teoría que, la verdad, me disculpo, pero no sé dónde la leyó o la escuchó. Él la llamó la teoría de la moneda y nos lo explicó con este ejemplo: Si quieres hacer rodar una moneda, tienes que pararla derechita y darle un pequeño empujón o impulso, esta hará un equilibrio y avanzará. Si la moneda tiene un lado más pesado que el otro, se caerá hacia ese lado. No sé, imaginemos un imán o un chicle o barro. Algo que haga que un lado sea más pesado. Eso hará que la moneda caiga y no avance.
Entonces nos explicó que nosotros dos, (mi esposo y yo) somos cada uno, un lado de la moneda. Hay un lado creativo, innovador, experimental que ubica cambios, inventa, y lanza nuevas posibilidades de ventas de productos. Y hay un lado lógico, que calcula y analiza los pro y los contra de las ideas que da el lado creativo y verifica si son viables o factibles esas ideas, para ser llevadas a cabo.
Tiene que existir un equilibrio entre cada lado, para que se pueda avanzar sin tropiezos. Mi esposo y yo, somos una moneda. Yo soy el lado creativo y él el lado lógico y analítico. Lo entendimos y lo aplicamos. Yo propongo, innovo, creo y él analiza los pro y los contras, revisa presupuestos y si son viables mis ideas, entonces las lanzamos. Así funcionamos y nos va muy bien.
Con tu pareja, si hay amor y respeto, funciona todo:
Todo funcionará porque el amor y el respeto nos harán revisarnos y mejorar. Cualquier debilidad que encontremos en el camino, será más fácil de solucionar, gracias al empeño que le coloquemos en querer mejorar. El amor hacia tu pareja hará que quieras mejoras, desearás colaborar para que todo fluya. Se encontrarán siempre en una búsqueda contante de equilibrio y bienestar. Yo me siento muy segura y protegida al trabajar con mi esposo. Creo que es una de las mejores decisiones que hemos tomado. Es más, hace poco conversábamos sobre que, de haber sabido que nos iría bien, hubiéramos comenzado con este proyecto hace muchos años.
Así que, amigos emprendedores, si hay amor y respeto, puedes perfectamente comenzar un proyecto con tu pareja, pues los obstáculos se harán más llevaderos si los superan tomados de la mano.