[ESP] Wittgenstein el intratable
La personalidad de Wittgenstein era bastante compleja; David Hume Pinsent, su entrañable amigo, lo consideró como un compañero difícil: irritable, sensible, nervioso, a menudo depresivo, esperando y creyendo su muerte muy cercana, lo que le impedía perfeccionar sus nuevas ideas en lógica -las que con frecuencia creía que carecían de valor real. Contábale a Pinsent que antes de irse a Cambridge había tenido entre ceja y ceja la idea del suicidio "como una posibilidad", habiéndole salvado el estudiar filosofía con Russell. Consciente de su neurosis y como justificación de su deseo del suicidio, Wittgenstein le repetía a Pinsent que él no tenía derecho a vivir en un mundo en el que constantemente sentía desprecio por otros, y a menudo los sacaba de quicio con su temperamento nervioso. Véase D. H. Pinsent: Portrait of Wittgenstein …
Una carta enviada a Bertrand Russell demuestra el estado de ánimo que acompañó a Wittgenstein durante parte de su vida: "Mi vida está llena de los pensamientos y actos más repugnantes y baladíes (esto no es una exageración). Quizá Ud. piense que es una pérdida de tiempo que haga estas introspecciones, pero cómo puedo ser un lógico si no soy un hombre, antes que todo debo llegar a ser puro". Estas confesiones wittgensteinianas ante su maestro Russell podría hacer pensar en una estrecha amistad entre ellos, empero para Wittgenstein la amistad sólo podía existir entre personas con ideales comunes. Dos personas pueden ser amigos, decía, "sólo si ambos son puros, de manera que puedan abrirse completamente uno al otro sin producirse daño alguno". Una relación fundada en la hipocresía era para él intolerable. Por todo ello, su contacto con Russell se limitaba a lo estrictamente académico, a sus trabajos lógicos.
Wittgenstein era un hombre que demostró con hechos su desprendimiento de bienes y fortunas. En 1913, al morir su padre, heredó una gran fortuna que distribuyó anónimamente, en parte sustancial, entre poetas y artistas; Rainer María Rilke y George Trakl se encuentran entre los favorecidos por este acto de desprendimiento de Wittgenstein. El resto de su herencia la donó a dos de sus hermanas.
Quisiera relatar el episodio Wittgenstein-Popper, ocurrido en una reunión del Club de Ciencias Morales de Cambridge, por allá por el año 1946. Según nos cuenta Karl Popper, él y Wittgenstein se habían trenzado en una discusión acerca de si existían problemas filosóficos genuinos; ante el rechazo de Popper de la tesis wittgensteiniana de que no existen problemas filosóficos, Wittgenstein , visiblemente irritado, abandonó el lugar de reunión. Esta discordia filosófica le dio pie a Popper para que en el prefacio a la edición inglesa de 1959 de su Lógica de la Investigación Científica (edición española de 1962, p. 17-18), hiciera esta irónica alusión: “Algunos filósofos han hecho una virtud del hablarse a sí mismos, tal vez porque piensan que no hay nadie con quien merezca la pena hablar. Pero temo que la costumbre de filosofar en este plano algo eminente sea un síntoma de la decadencia de la discusión racional; sin duda alguna, Dios se habla principalmente a Sí mismo porque no tiene a nadie a quien valga la pena hablar; pero un filósofo debería saber que no es más divino que los demás hombres”.
La alusión, como hemos dicho, es para Wittgenstein, quien además se hizo famoso en Viena por negarse a hablar con algunos miembros prominentes del Círculo de Viena. Así lo refiere, por ejemplo, Feigl, en su libro El Círculo de Viena en América (p. 26-27), sobre el encuentro con Rudolph Carnap: “Wittgenstein se volvía impaciente, hasta la exasperación, cuando Carnap, con las mejores intenciones, le pedía que explicara un poco mejor este o aquel punto. -Si no tiene olfato, no puedo hacer nada. No está acostumbrado-. Wittgenstein se me quejó asi de Carnap. Y durante cierto tiempo tuve que soportar largas filípicas contra Carnap antes de poder tener una conversación filosófica, paseando juntos. Al final, cayó en cuenta que yo estaba con Carnap y se volvió inalcanzable también conmigo”.
En realidad, Wittgenstein no era una persona de fácil acceso; todas sus biografías coinciden en este punto y están llenas de anécdotas similares, que lo muestran como una persona de comunicación difícil. Sin embargo, aunque parezca paradójico, es corriente encontrar, entre las personas que narran el hecho, una justificación, dándole en parte razón a Wittgenstein o atenuando la gravedad de su actitud. Más aún, Carnap, quien sufrió una de las arremetidas de nuestro autor, e incluso lo excluyó del grupo de comunicación con el Círculo, presenta en su Autobiografía (p.26) una explicación muy diversa de su relación, sin caer en las mordaces referencias de Popper: “su punto de vista y su actitud hacia personas y problemas, aún problemas teóricos, eran mucho más parecidos a los de un artista creativo, que a los de un científico: similares, casi se podría decir, a los de un profeta o un visionario”.
Finalmente, creo que Bartley III aporta, en su Wittgenstein, maestro de escuela elemental (p. 84-85), una explicación bastante plausible de la conducta de Wittgenstein, utilizando una comparación con una obra de Hofmannsthal, El difícil, donde este autor, de fines del 1800, critica la confusión que genera el uso del lenguaje, la limitación que éste comporta para la comunicación humana. Wittgenstein, como el personaje de El difícil, el conde Hans Karl Buhl, rehuye la comunicación verbal: “Como el hombre difícil de Hofmannsthal, Wittgenstein era perseguido y solicitado por estos hombres de mayor audacia, con el fin de que entrara en la arena filosófica, participara en sus reuniones, proclamara su Filosofía. El respondió con una separación evitando la discusión filosófica, leyendo Tagore y otros poetas a los miembros del Círculo que venían a las reuniones o a tomar el café, con la esperanza de escucharlo explicar el Tractatus [...] Wingenstein tomó precauciones más sofisticadas que las del conde en El difícil con el fin de evitar los encuentros”
En resumen, Wittgenstein no fue un hombre sociable, que fuera ejemplo de relaciones cordiales con, incluso, quienes le admiraran.
[ENG] Wittgenstein the intractable
Wittgenstein's personality was quite complex; David Hume Pinsent, his close friend, considered him a difficult companion: irritable, sensitive, nervous, often depressed, expecting and believing his death very near, which prevented him from perfecting his new ideas in logic -those that he often believed that they had no real value. He told Pinsent that before going to Cambridge he had had the idea of suicide between his eyebrows "as a possibility", having saved him studying philosophy with Bertrand Russell. Aware of his neurosis and as a justification for his desire to commit suicide, Wittgenstein repeated to Pinsent that he had no right to live in a world in which he constantly felt contempt for others, and he often drove them crazy with his nervous temperament. See D. H. Pinsent: Portrait of Wittgenstein…
A letter sent to Bertrand Russell demonstrates the state of mind that accompanied Wittgenstein for part of his life: "My life is full of the most disgusting and trivial thoughts and acts (this is not an exaggeration). You may think that it is a Waste of time doing these introspections, but how can I be a logician if I am not a man, first of all I must become pure". These Wittgensteinian confessions before his teacher Russell could suggest a close friendship between them, but for Wittgenstein friendship could only exist between people with common ideals. Two people can be friends, he said, "only if they are both pure, so that they can fully open up to each other without doing any harm". A relationship founded on hypocrisy was intolerable to him. For all these reasons, his contact with Russell was limited to the strictly academic, to his logical works.
Wittgenstein was a man who demonstrated with deeds his detachment of goods and fortunes. In 1913, when his father died, he inherited a great fortune that he distributed anonymously, in substantial part, among poets and artists; Rainer Maria Rilke and George Trakl are among those favored by this act of detachment from Wittgenstein. The rest of his inheritance he donated to two of his sisters.
I would like to relate the Wittgenstein-Popper episode, which occurred at a meeting of the Moral Sciences Club in Cambridge, back in 1946. As Karl Popper tells us, he and Wittgenstein had become involved in an argument about whether there were genuine philosophical problems; Faced with Popper's rejection of the Wittgensteinian thesis that there are no philosophical problems, Wittgenstein, visibly irritated, left the meeting place. This philosophical discord led Popper to make this ironic allusion in the preface to the 1959 English edition of his The Logic of Scientific Discovery (English edition of 1959, p. 17): “Some philosophers have made a virtue of talking to themselves, perhaps because they felt there was nobody else worth talking to. I fear that the practice of philosophizing on this somewhat exalted plane may be a symptom of the decline of rational discussion. No doubt God talks mainly to Himself because He has no one worth talking to. But a philosopher should know that he is no more godlike than any other man”
The allusion, as we have said, is to Wittgenstein, who also became famous in Vienna for refusing to speak to some prominent members of the Vienna Circle. This is how Feigl refers, for example, in his book The Vienna Circle in America (p. 26-27) about the encounter with Rudolph Carnap: “Wittgenstein became impatient, to the point of exasperation, when Carnap, with the best intentions, I asked him to explain this or that point a little better. -If you don't have a nose, I can't do anything. He's not used to-. Wittgenstein complained to me like this about Carnap. And for a while I had to endure long philippics against Carnap before I could have a philosophical conversation, walking together. In the end, he realized that I was with Carnap and he became unattainable with me as well”.
In reality, Wittgenstein was not a person of easy access; all his biographies coincide on this point and are full of similar anecdotes, which show him as a person of difficult communication. However, although it may seem paradoxical, it is common to find, among the people who narrate the event, a justification, partly giving Wittgenstein reason or mitigating the seriousness of his attitude. Furthermore, Carnap, who suffered one of our author's attacks, and even excluded him from the group of communication with the Circle, presents in his Autobiography (p.26) a very diverse explanation of their relationship, without falling into the scathing references to Popper: “His point of view and his attitude towards people and problems, even theoretical problems, were much more similar to those of a creative artist, than to those of a scientist: similar, one could almost say, to those of a prophet or a visionary”.
Finally, I believe that Bartley III provides, in his Wittgenstein, Elementary School Teacher (p. 84-85), a fairly plausible explanation of Wittgenstein's behavior, using a comparison with a work by Hofmannsthal, The Difficult, where this author, from the late 1800s, criticizes the confusion generated by the use of language, the limitation that it entails for human communication. Wittgenstein, like the character of The Difficult, Count Hans Karl Buhl, shuns verbal communication: “Like the difficult man of Hofmannsthal, Wittgenstein was persecuted and requested by these men of greater audacity, in order that he enter the philosophical arena, participate in its meetings, proclaim its Philosophy. He responded with a detachment avoiding philosophical discussion, reading Tagore and other poets to members of the Circle who came to meetings or to have coffee, hoping to hear him explain the Tractatus [...] Wingenstein took more sophisticated precautions than the of the count in The Difficult in order to avoid encounters".
In short, Wittgenstein was not a sociable man, who was an example of cordial relationships with, even, those who admired him.
[ITA] Wittgenstein l'intrattabile
La personalità di Wittgenstein era piuttosto complessa; David Hume Pinsent, il suo caro amico, lo considerava un compagno difficile: irritabile, sensibile, nervoso, spesso depresso, che si aspettava e credeva alla sua morte molto vicina, cosa che gli impediva di perfezionare le sue nuove idee nella logica - quelle che spesso credeva che avessero nessun valore reale. Disse a Pinsent che prima di andare a Cambridge aveva avuto l'idea del suicidio "come una possibilità" tra le sopracciglia, dopo averlo salvato studiando filosofia con Bertrand Russell. Consapevole della sua nevrosi e come giustificazione del suo desiderio di suicidarsi, Wittgenstein ripeteva a Pinsent che non aveva il diritto di vivere in un mondo in cui provava costantemente disprezzo per gli altri, e spesso li faceva impazzire con il suo temperamento nervoso. Vedere D. H. Pinsent: Ritratto di Wittgenstein…
Una lettera inviata a Bertrand Russell dimostra lo stato d'animo che ha accompagnato Wittgenstein per una parte della sua vita: "La mia vita è piena dei pensieri e degli atti più disgustosi e banali (non è un'esagerazione). Potresti pensare che sia uno spreco di tempo facendo queste introspezioni, ma come posso essere un logico se non sono un uomo, prima di tutto devo diventare puro ". Queste confessioni wittgensteiniane davanti al suo maestro Russell potevano suggerire una stretta amicizia tra loro, ma per Wittgenstein l'amicizia poteva esistere solo tra persone con ideali comuni. Due persone possono essere amiche, ha detto, "solo se sono entrambe pure, in modo che possano aprirsi completamente l'una all'altra senza fare alcun male". Una relazione fondata sull'ipocrisia gli era intollerabile. Per tutte queste ragioni, il suo contatto con Russell era limitato al strettamente accademico, alle sue opere logiche.
Wittgenstein era un uomo che ha dimostrato con i fatti il suo distacco di beni e fortune. Nel 1913, alla morte del padre, ereditò una grande fortuna che distribuì in forma anonima, in parte consistente, tra poeti e artisti; Rainer Maria Rilke e George Trakl sono tra i favoriti da questo atto di distacco da Wittgenstein. Il resto della sua eredità l'ha donato a due delle sue sorelle.
Vorrei raccontare l'episodio di Wittgenstein-Popper, avvenuto in una riunione del Moral Sciences Club a Cambridge, nel 1946. Come ci dice Karl Popper, lui e Wittgenstein erano stati coinvolti in una discussione sull'esistenza di veri problemi filosofici; Di fronte al rifiuto di Popper della tesi wittgensteiniana che non esistono problemi filosofici, Wittgenstein, visibilmente irritato, lasciò il luogo dell'incontro. Questa discordia filosofica portò Popper a fare questa allusione ironica nella prefazione all'edizione inglese del 1959 della sua La logica della ricerca scientifica (edizione inglese del 1962, p. 17): “Alcuni filosofi hanno fatto virtù del parlare con loro stessi, forse perché pensano che non ci sia nessuno con cui valga la pena parlare. Ma temo che l'abitudine di filosofare qualcosa di eminente su questo piano sia un sintomo del declino della discussione razionale; Senza dubbio, Dio parla principalmente a Sé stesso perché non ha nessuno con cui valga la pena parlare; ma un filosofo dovrebbe sapere che non è più divino degli altri uomini”.
L'allusione, come abbiamo detto, è a Wittgenstein, che divenne famoso anche a Vienna per essersi rifiutato di parlare con alcuni eminenti membri del Circolo di Vienna. Così si riferisce Feigl, ad esempio, nel suo libro The Vienna Circle in America (p. 26-27) sull'incontro con Rudolph Carnap: "Wittgenstein divenne intenzioni, gli ho chiesto di spiegare un po 'meglio questo o quel punto. -Se non hai il naso, non posso fare niente. Non è abituato a-. Wittgenstein si è lamentato con me in questo modo di Carnap. E per un po 'ho dovuto sopportare lunghe filippiche contro Carnap prima di poter avere una conversazione filosofica, camminando insieme. Alla fine si è reso conto che stavo con Carnap ed è diventato irraggiungibile anche con me”.
In realtà, Wittgenstein non era una persona di facile accesso; tutte le sue biografie coincidono su questo punto e sono ricche di aneddoti simili, che lo mostrano come una persona di difficile comunicazione. Tuttavia, anche se può sembrare paradossale, è comune trovare, tra le persone che narrano l'evento, una giustificazione, in parte dando ragione a Wittgenstein o mitigando la gravità del suo atteggiamento. Inoltre, Carnap, che ha subito uno degli attacchi del nostro autore, e lo ha anche escluso dal gruppo di comunicazione con il Cerchio, presenta nella sua Autobiografia (p.26) una spiegazione molto diversa della loro relazione, senza cadere nelle aspre critiche di Popper riferimenti: “il suo punto di vista e il suo atteggiamento verso le persone e i problemi, anche i problemi teorici, erano molto più simili a quelli di un artista creativo, che a quelli di uno scienziato: simili, si potrebbe quasi dire, a quelli di un profeta o un visionario”.
Infine, credo che Bartley III fornisca, nel suo Wittgenstein, Elementary School Teacher (p. 84-85), una spiegazione abbastanza plausibile del comportamento di Wittgenstein, usando un confronto con un'opera di Hofmannsthal, The Difficult, dove questo autore, di fine Ottocento, critica la confusione generata dall'uso del linguaggio, il limite che esso comporta per la comunicazione umana. Wittgenstein, come il personaggio di The Difficult, il conte Hans Karl Buhl, rifugge la comunicazione verbale: "Come l'uomo difficile di Hofmannsthal, Wittgenstein è stato perseguitato e richiesto da questi uomini di maggiore audacia, per entrare nell'arena filosofica, partecipare nelle sue riunioni, proclama la sua Filosofia. Rispose con distacco evitando discussioni filosofiche, leggendo Tagore e altri poeti ai membri del Circolo che venivano alle riunioni o per prendere un caffè, sperando di sentirlo spiegare il Tractatus [...] Wingenstein prese precauzioni più sofisticate di quelle del conte in The Difficult per evitare incontri".
Insomma, Wittgenstein non era un uomo socievole, che era un esempio di rapporti cordiali con, anche, chi lo ammirava.