ITALIANO
Camera con vista
Arrivati alla pousada Pedacinho do Céu, il proprietario ci aveva chiesto in che piano volevamo la nostra camera. Ce n'erano parecchie libere, quindi potevamo scegliere a volontà. A dispetto del fatto di doverci sorbire ben tre piani di scale con le valige, per amor del panorama ne avevamo scelto una al terzo (la prossima volta, dato che abbiamo intenzione di ritornare a Conservatória, opteremo per il pian terreno in pro di un arrivo e una partenza meno movimentati). Dovete infatti sapere che le pousadas non prevedono l'installazione di ascensori. Sono per lo più fatte per promuovere vacanze a contatto con la natura, dove la tecnologia moderna è ridotta al minimo. Niente phon nel bagno, per lo più (bisogna ricordare di portarcelo da casa, niente carte magnetiche per aprire le porte delle camere, niente scrivania per il computer (ma il wifi gratis è comunque presente in tutta la struttura) e spesso niente tavolino nè sedie. Solo i letti, un armadio, un comodino e un piccolo frigobar con qualche bevanda. A volte è presente pure una poltroncina, come nella nostra camera, altre no. Quindi per usare il netbook avevo usufruito del salone comune, quello che al mattino si usa per la colazione e al pomeriggio per la merenda. Ma la cosa non mi aveva incomodato affatto. Non eravamo in vacanza per sgobbare come matti e infatti in tre giorni avevo aperto il netbook pochissimo, lavorando al massimo un paio di ore (avrete infatti notato la mia defezione😂). Il proprietario e lo staff non mi avevano fatto alcuna storia, anzi, facevano tutto il possibile per rendere la nostra permanenza più comoda. Il salone per lavorare al netbook me l'avevano offerto loro. Guardatevi ora che vista dalla nostra camera, che era valsa tutte le fatiche di tre piani di scale per tre giorni:
E questo è quanto vedevamo dalla balconata uscendo dalla porta:
ESPAÑOL
Habitación con vistas
Cuando llegamos a la pousada Pedacinho do Céu, el propietario nos preguntó en qué piso queríamos nuestra habitación. Había varias vacantes, así que pudimos elegir a voluntad. A pesar de que tuvimos que subir ((y bajar, al check-out) tres tramos de escaleras con las maletas, en pro de las vistas elegimos una en la tercera planta (la próxima vez, como tenemos previsto volver a Conservatória, optaremos por la planta baja para una llegada y salida menos cansadora). Hay que saber que las pousadas no tienen ascensores. En su mayoría están hechas para vacaciones en contacto con la naturaleza, donde la tecnología moderna se reduce al mínimo. No hay tarjetas magnéticas del tipo abre puertas de las habitaciones, no hay escritorios para la computadora (pero el wifi gratuito está presente en todo el edificio) y a menudo no hay mesas ni sillas. Sólo las camas, un armario, una mesita de noche y una pequeña heladera con algunas bebidas. A veces hay incluso un pequeño sillón, como en nuestra habitación, otras veces no. Así que para usar el netbook había utilizado el salón común, el que se usa para desayunar por la mañana y merendar por la tarde. Pero esto no me había incomodado en absoluto. No estábamos de vacaciones para trabajar como locos y de hecho en tres días había abierto muy poco el netbook, trabajando un par de horas a lo máximo (habrán notado mi defección😂). El propietario y el personal no habían puesto ningún reparo: de hecho, estaban haciendo todo lo posible para que nuestra estancia fuera la más cómoda dentro del posible. Para trabajar en el netbook, el salón me había sido ofrecido. Y ahora, miren la vista desde nuestra habitación, que había valido todo el esfuerzo de tres tramos de escaleras durante tres días:
Y esto es lo que veíamos saliendo por la puerta desde la balconada: