Me tomé un ratito para mí, me senté en una banca bajo los árboles y abrí un libro que me está atrapando desde la primera página. No hay mejor compañía que una buena historia y un entorno tranquilo. El parque estaba lleno de vida, pero yo me sumergí en mi propio mundo, ese donde los personajes cobran vida y los minutos vuelan sin darte cuenta.
Me gusta tener estos momentos, donde no importa el ruido del mundo, solo lo que tengo entre manos y cómo me hace sentir. Leer al aire libre tiene una magia especial. ¿También te pasa?