Era la primera semana de enero de 2023. El año que recien habia terminado habia sido uno de muchos cambios, la mayoria fueron propios. Le agarre el gusto a ponerme nuevas metas y a reciclar sueños que hacia tiempo habia encajonado.
La pandemia me habia consumido mucho tiempo, afectos, energia y ni hablar de esperanzas. Y si, cuando uno trabaja en el sistema de salud y se te instala un suceso de tal magnitud que no solo paralizo la vida tal y como la conocimos sino que, en mi caso, me la dio vuelta como una media. Muchos tuvieron que poner freno, en mi caso tuve que desviarme y mucho.
Asi fue como llegue a una isla que a pesar de ser de la misma nacion parece tener sus propias reglas. La ciudad del fin del mundo ya te prometia con solo sobrevolarla. Esta foto corresponde al segundo dia de una semana de vacaciones, donde por primera vez me subi a un bote y antes de que me diera cuenta de que pasaba estaba navegando hacia el conocido # "Faro del Fin del mundo", quien Verne supo como crearle mistica. El faro Les Eclaireurs se te impone con firmeza, custodiado por unas aguas que a veces hacen de ferreas guardianas, otros dias como el que me regalaron se enmascaran de indulgencia y permiten ver su soledad y palpar el frio austral que acaricia con severidad los sueños de los navegantes. La imagen de la fauna suaviza un poco la severa historica y permite disfrazar al icono de una ciudad que se erigio como el confinamiento de los peores reclusos de la Argentina de antaño.
Gracias por leerme :)
Permitamonos siempre asombrarnos <3