Bajo un mismo cielo azul, nuestros sueños se desplegaban.
Un lienzo de esperanza, dónde nuestras almas jugaban.
Las aves danzaban libres, en un baile sin fin.
Mientras el sol dorado acariciaba el confín.
Las nubes pintaban cuentos en su paso sereno.
El viento susurraba secretos que apenas conocíamos.
El cielo azul noz abrazaba con su manto de paz, un rincón de serenidad donde el tiempo era fugaz.