Estos días no solo celebramos un título, sino la perseverancia de mi hermana que decidió dedicar casi un año de estudio. Verla graduada como Maestre Superior es un recordatorio de que los sueños se cumplen con hay valentía y es esforzada. Hoy pido a Dios para que nunca pierdas esa vocación y que pueda continuar inspirando a otras personas.