Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, pero quien dijo eso definitivamente no ha regresado a Los Pinos en Campo Elías. Tras tres años de ausencia, volver a pisar este rincón ha sido una experiencia que reafirma por qué ocupa un lugar privilegiado en la memoria.
La experiencia fue, de nuevo, espectacular. Cada rincón me recordó por qué este lugar es especial, quizás porque yo también he cambiado en este tiempo. No es solo el paisaje, es la atmósfera que se respira lo que convierte a Los Pinos en Campo Elías en un refugio inolvidable.
Definitivamente, hay lugares a los que uno siempre quiere volver, y este es, sin duda, uno de ellos. Agradezco a Dios por esta experiencia