ENG:
I visited the Fragua Martiana, a site built on the only remaining ruins of the San Lázaro quarries, where José Martí endured political imprisonment with forced labor when he was barely a young man.
The bronze statue represents Martí, based on the only existing photo of him from that period, behind which he wrote the famous words to his mother: "Look at me, mother, and don't cry for your love. If I, as a slave to my age and my doctrines, filled your martyr heart with thorns, think that flowers are born among them."
The bronze plaques on the wall are dedicated to his parents, who did everything possible to free him from such a severe punishment and managed to have his sentence commuted to exile—something that most likely saved his life and changed the history of my homeland.
On the stone walls, covered with many ferns (Martí adored greenery and nature), there are other marble and bronze plaques with words he wrote throughout his life about that prison and what it had meant to him. Others bear names: the fellow prisoners he mentioned in his work Political Imprisonment in Cuba. Children younger than him, 12 years old; elderly people over 70; some.of them innocent people who were there with no idea why.
Martí was in political prison between the ages of 16 and 17. He came out with health problems that never left him throughout his short life. From the chain of his shackle, he took a link, with which he made a ring that he never took off. So as never to forget.
San Lázaro gave us the Martí we came to know... but what a price.
ESP:
Visité la Fragua Martiana, sitio construido sobre los únicos restos de las canteras de San Lázaro, donde José Martí sufrió presidio político con trabajos forzados cuando era prácticamente un muchacho.
La estatua de bronce representa a Martí, basada en la única foto que existe de esa época, detrás de la cual escribió las famosas palabras a su madre: “Mírame, madre, y por tu amor no llores. Si, esclavo de mi edad y mis doctrinas, tu mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen, entre espinas, flores".
Las tarjas de bronce en la pared están dedicadas a sus padres, quienes hicieron hasta lo imposible por librar a su hijo de tamaño castigo y lograron conmutar su sentencia con la de el exilio, cosa que muy probablemente le salvó la vida y cambió la historia de mi patria.
En los muros del lugar, de piedra con muchísimos helechos (Martí adoraba el verde y la naturaleza), hay otras tarjas de mármol y bronce con palabras que escribió a lo largo de su vida sobre el presidio y lo que había significado para él. Otras tienen nombres: los compañeros de castigo a los que mencionó en su obra "El presidio político en Cuba". Niños menores que él, de 12 años, ancianos de más de 70, incluso personas que estaban ahí sin saber por qué.
Martí estuvo en el presidio político entre los 16 y 17 años. De ahí salió con problemas de salud que a lo largo de su corta vida jamás superó. De la cadena de su grillete, se llevó un eslabón con el cual hizo un anillo que no se quitaba. Para nunca olvidar.
San Lázaro nos dió al Martí que conocimos... pero a qué precio.