Dos higueras aún aguantan, renacidas, en el erial que hay detrás de los últimos corrales, a las afueras del pueblo. Aunque ya no hay niños, ni jugando alrededor ni buscando frutos. El tiempo pasa, los lugares mueren. Menos las higueran, que aún renacen.
Fotografía tomada con un Xiaomi Redmi Note 7. Posproducción con Photoshop.