El humano avanza junto con el tiempo, y poco a poco el pasado se desprende de nuestras manos desvaneciéndose en el viento de un olvido inevitable. La tecnología se ha apoderado de las mentes de todos, algunos al completo y otros van por el mismo camino; los parques extrañan las risas inocentes de infantes que gozaban de su existencia. Las tendencias han reemplazado la imaginación; unos columpios con la capacidad de permitirte tocar el cielo, hoy parece significar poco o nada. La infancia ahora es diferente, es marcada por cuantos niveles eres capaz de superar en algún videojuego y el mundo real queda en segundo plano. El aire fresco y las sonrisa de una caída inocente y dolorosa, han dejado de importar.