Hola! Quería contarte que hoy tuvimos tarde de ciclismo. Al pequeño le costó un poquito mantener el equilibrio y se fue al suelo un montón de veces, pero aplicamos la técnica de la risa: cada vez que se caía, yo me reía y le hacía bromas, y funcionó de maravilla porque ni un solo lagrimón soltó. Al revés, se levantaba muerto de risa para seguir intentándolo. ¡Es todo un valiente!!