¿Me creerías si te dijera que me gusta la adrenalina y la libertad que se siente cuando andas a muchos KM sobre dos ruedas, con la brisa azotando la cara y el sol calentando tu cuerpo?☀️
No te miento que hace muchos años le tenía mucho miedo a vivir esta experiencia, porque engloba muchos riesgos y no dudo que así sea, pero: qué bien se siente hacerlo aún con ese miedo. Tenía años sin montarme en una moto y ayer se me dió la oportunidad de hacerlo con un amigo, quien estaba tan contento porque después de tanto, se pudo comprar una. Tenía bastante emoción y nervios,yo también por supuesto, pero ambos nos aventuramos a cruzar la ciudad, a pasear en ese sueño cumplido.
Me encantó que la ciudad nos esperara con un cielo tan azulado, un sol brillante, una brisa fría invernal, porque si, acá es "invierno" pero casi no se ha sentido como en años anteriores. Dicen que así eran antes, no tan fríos ni tan cálidos, pero igualmente me lo he disfrutado.
Fuimos a disfrutar nuestro planeado domingo con un masaje que nos liberó del peso acumulado de los días diarios, un almuerzo divino con sazón venezolano, y finalizar el día solo metiendo los pies en la orilla del mar helado, agradeciendo por lo vivido, por lo mucho que disfrutamos.
Ojalá que siempre nos demos el momento de vivir estas experiencias que tanto nos merecemos como humanos.