Era tanto el calor, que disfrutar del agua fresca de los riachuelos de montaña se había convertido en la meta y... ¡¡¡aquí estamos!!!
Tanta alegría no miente. El cuerpo siempre sabe lo que le conviene y la mente lo refleja en euforia. Viene un día de naturaleza, para refrescar el calor y descansar de los largos apagones eléctricos que dejan agotada el alma.
¿Dónde mejor encontrar el equilibrio que en medio de un bosque?... cada roca invita a bailar encima de ella y dejar claro toda la felicidad de regresar a la conexión con la Vida.
de regreso se descubren nuevos caminos, el monte siempre está lleno de sorpresas, y en el caso de Cuba son muy agradables porque no tenemos bichos venenosos ni grandes depredadores. Solo una naturaleza benévola para andar totalmente despreocupados.
Estamos regresando al alojamiento, pero tenemos más opciones para seguir refrescando el cuerpo y la mente, espera a subir...
Un jakusi natural, con el agua venida directamente del río, aquí estaremos hasta la hora de
la cena. ¡¡¡Tengan buen día!!!
El compañerismo que se crea andando por los montes y compartiendo el agua y la comida (o cualquier cosa). La mano amiga que socorre en cuanto caes o fallan las fuerzas para seguir, y el ánimo que te da el grupo; es algo que crea lazos para siempre.
Encontrarse en medio de un bosque montañoso y tropical, provoca mucha alegría sin saber porqué. y simplemente es que nos estamos reconectando con nuestro ADN más ancestral, y reviviendo la felicidad de la vida sencilla en el recuerdo subconsciente.
Cada vez que se pueda... ¡¡¡Nos vamos al bosque!!!