Cuando nuestros hijos están pequeños nosotros como padres hablamos de ellos normalmente con los amigos, "hoy dio su primer paso", "no me deja dormir" "está tremendo, no se queda quieto", " mira cómo se sube", " me pide teta a cada rato", "tienes que ver el baile que hizo en la escuela" y otros comentarios. A esa edad los niños no le paran mucho a estos comentarios, por lo menos no conscientemente, pero cuando llegan a la adolescencia..... tararán!!! lo peor es que en mi caso madre de un adolescente de 15 años, no me daba cuenta que seguía haciendo esto como si fuese un niño chico, como si este no escuchara, pues claro que escuchan así estén metidos de cabezas en un juego del celular.
Resulta que estando más pequeño (de 14) me dice : "Mamá, quiero que dejes de hablar de mí con tus amigos, siempre que vienen a casa comentas cosas mías". Y es cierto, hablo desde la hora que él se levanta, que si tiene novia, que no se acuesta temprano, los deberes etc. lo cierto es que me puse en su lugar y recordaba lo que hacía mi mamá conmigo, lo que le decía a sus amigas "tiene toda la ropa del clóset desordenada", "ojalá fuese como fulanita"... Mi suegro también lo hacía, pero para justificar su desastre en el taller de carpintería y decía :"esos son los muchachos que tienen eso así"; cómo me sentía yo?... mal porque ya no era una niña, era una adulta que estaba forjándome buscando ser una mejor persona, afirmando mis valores de respeto y responsabilidad, pero estos comentarios hacían que la gente no confiara en mí como adulto. En cambio mi suegra hacía lo opuesto, cuando llegaba alguien a su casa decía "mi hijo hizo esto", "él hace una cosa bellísima tienen que ver la casa que diseñó ", "desde muy joven dibujaba cosas espectaculares", ella le reforzaba y le daba seguridad creyendo en él, eso me gustó y ahora que estoy consciente lo tomo para ayudar a mi hijo y ayudarme a mí.
Tengo que cambiar, reforzaré lo bueno, lo malo debo callarlo frente a los demás, corregirlo a solas en privado y con respeto, apoyarlo resaltando sus mejores cualidades ya que está formando su identidad.
Lamentablemente caemos en esto en la transición de niño a adolescente unos más que otros, pero lo hacemos sin mala intención.
Debemos fortalecer ese vínculo con ellos,y si vamos a hablar algo , que sea algo bueno!!!
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