Había empezado nuevamente el viaje de Marcela y Milena, inició la Navidad se dijeron mientras buscaban un escondite seguro en la caja que los llevaría a su nuevo destino; la promesa a sus padres de no separarse nunca y cuidar a su hermano seguía presente en la mente de Milena, cansados de viajar en cajas decidieron vivir la gran aventura que siempre habían Soñado; conocer la Navidad y recibir un obsequio de los tantos que se vendían en la tienda.
Al anochecer salieron de la caja con mucho cuidado y se dirigieron a la puerta de la tienda aprovechando el cambio de turno de los guardias, en pocos pasos ya estaban en la calle principal de la ciudad felices porque finalmente conocerían la Navidad; recorrieron la ciudad y no todo resultó como esperaban, las luces estaban tristes y no querían brillar, tampoco recibieron su obsequio porque a cada plaza que iban los ignoraban, tristes y decepcionados porque su sueño había fracasado decidieron dormir en un jardín; al salir el sol, una tierna anciana los encontró y les ofreció comida y abrigo.
Antes de marcharse le hablaron de su triste travesía en la ciudad y la anciana les explicó que la luz de la navidad nace en cada corazón y todos juntos iluminan al mundo recordando la hermosa noche cuando los ángeles anunciaron el Nacimiento de Jesús, encantados por la historia de este gran acontecimiento cayeron en un profundo sueño hasta la siguiente Navidad cuando fueron sacados del armario para decorar el arbolito de la amable abuela.
Esta ha sido mi entrada al Extraño concurso número 34, invito a amiga y
a unirse a este desafío.