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Miramos con asombro en pleno siglo XXI, que aún existan marcadas desigualdades entre hombres y mujeres, sobretodo en el plano profesional y laboral; La OIT mostró cifras pocas alentadoras en este sentido, afirmando que para el 2018 existía un diferencia entre hombre y mujeres en el ambito laboral de un 26,5%, cifras que hoy en día siguen siendo una preocupación para muchos debido a que esta brecha no se ha minimizado.
Por otro lado, el machismo mayormente es visto como una expresión de la violencia del hombre hacia la mujer, algo que no necesariamente esta relacionado, inclusive soy capaz de afirmar que es un consecuencia directa de la forma de pensar de cada hombre, asi como existen machistas existen feministas, con pensamientos arraigados y sesgados de la realidad, por lo que no se puede juzgar a los hombres solamente también existen mujeres extremistas.
Tal es así, que no se debe relacionar con un nivel socioeconómicos , he vistos casos lamentables en personas adineradas y con estudios universitarios, lo que demuestra que no necesariamente esto incide en su forma de pensar sobre este tema.
Ciertamente este problema ha trascendido de generación en generación, durante mas de tres siglos, siendo motivo de lucha por movimientos feministas que buscan lograr la igualdad entre hombre y mujeres. Sin embargo, desde sus inicios los logros alcanzados han sido orientados a obtener beneficios de fines políticos, en la búsqueda de la participación de la mujer en las votaciones, sin alcanzar el reconocimiento y respeto de la mujer en otros ambitos.