El poeta mexicano José Juan Tablada, nacido el 3 de abril de 1871, ocupa un lugar central no solo en la poesía mexicana, sino en la modernización y enriquecimiento de la poesía de habla hispana. Aunque escribió narrativa y ensayo, y fue un destacado periodista, su producción principal fue en poesía. Entre sus libros resaltan: Al sol y bajo la luna (1918), Un día… Poemas Sintéticos (1919), Li-Po y otros poemas (1920) y El jarro de flores (1922).
Después de sus inicios en el Modernismo, la corriente renovadora de la literatura hispanoamericana, impulsada y representada por el gran Rubén Darío a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, José Juan Tablada incursiona en el cultivo del haikú, forma poética de la cual es introductor en Hispanoamérica, y de la poesía de raíz ideográfica, como parte de su influencia orientalista (Tablada había estudiado el taoísmo y el budismo zen), y en la promoción del caligrama, casi a la par del poeta francés Guillaume Apollinaire, su decidido impulsor moderno. De allí su gran importancia, pues es la punta de lanza del vanguardismo en Latinoamérica.
Les traigo unos ejemplos de su poesía, tomados de dos de sus más importantes libros.
De Un día… Poemás sintéticos (1919), dos poemas al modo del haikú japonés, en los cuales podemos observar el dominio que tenía el poeta de estas formas breves clásicas, así como de la visión de la naturaleza que las animaba:
Los sapos
Trozos de barro,
por la senda en penumbra
saltan los sapos.
Mariposa nocturna
Devuelve a la desnuda rama,
nocturna mariposa,
las hojas secas de tus alas.
De Li-Po y otros poemas (1920), considerado el más relevante de sus libros, donde se concentra la fuerza visual y plástica de la creación de Tablada, quien también fuera dibujante, tres ejemplos elocuentes.
Li-Po (fragmento)
La primera parte del libro es un homenaje al poeta chino taoísta del siglo VIII, Li-Po, que muriera ahogado cuando, embriagado por el vino, quiere alcanzar la luna reflejada en el lago. En este fragmento se condensa ese arte del caligrama, donde la letra –manuscrita en este caso– se alía con la imagen visual para representar la significación poética buscada, como puede observarse.
Nocturno alterno
En este poema, conservando algo del caligrama, puede observarse cómo el hablante va alternando en los versos las dos noches (la neoyorquina y la bogotana), no solo mediante imágenes que identifican las realidades de una y otra ciudad, con sugerentes implicaciones de lo moderno y lo tradicional, sino también acentuando sus diferencias por el destacado de las líneas letradas, hasta ir descendiendo a la unicidad, a la identidad de la luna, también “dibujada” en el espacio gráfico.
Y, finalmente,
Luciérnagas
Se trata de un hermoso poema –uno de mis preferidos–, donde el rasgo sugestivo de los caracteres y las líneas van conformando una suerte de constelación (es obvia la influencia de la poesía de Mallarmé, como en Un golpe de dados jamás abolirá el azar) en el espacio, creando una arquitectura del vuelo entre la luz y la oscuridad. Esto lo logra sutilmente, con un uso delicado y eficaz de la tipografía: letras normales, negritas o blancas, de diferentes tamaños, con cortes segmentarios, que permiten imaginar el movimiento, en medio de los blancos que lo enmarcan y hacen surgir a nuestra vista e interpretación abierta. Todo ello en una recreación contemplativa de la naturaleza, tanto con el mágico insecto de luz intermitente, como en la sensorialidad del rocío y de la luna. Pero no se queda en esa recreación sensorial, sino que además sugiere una metaforización del movimiento del pensamiento, que surge y resurge en nuestra psique.
Referencias:
Antología de la poesía hispanoamericana I (1993). Caracas: Monte Ávila / USB – Equinoccio.
https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Juan_Tablada
https://www.iifl.unam.mx/tablada/index.php?pos=1
http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php/poesia-moderna/16-poesia-moderna-cat/83-033-jose-juan-tablada?showall=1
Gracias por su lectura.
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