Cuando estaba pequeña, yo era muy tímida, muy solitaria, no me gustaba el bochinche, tantos gritos, no me gustaba los juegos que fueran rústicos, que generara un poco de violencia o golpes, o de correr en tropel. Me gustaban los juegos más pacíficos, juegos de mesa, rompecabezas, de razonamiento y juegos que pudiera también jugar sola.
Mi juego favorito se llama Yacks, pero yo le conocía por el nombre de Yanki, también le decía quite y pon algo así que consistía en lanzarlos al suelo, mesa o en cualquier rinconcito, luego con una pelotica la lanzaba con cuidado hacia arriba y luego debía agarra un yacks, luego lo mismo y agarrar dos yacks y así sucesivamente hasta poder terminar la primera fase. Luego al lanzar la pelotica dejar que rebotara dos veces y agarrar 1 yacks y así hasta que me cansaba y pasaba todas las pruebas.
Me gustaba porque no iba a ser aporreada por otro niño, no tenía que correr y lo mejor de todo en medio de mi inocencia de niña podía pasar mucho rato de diversión jugando yo sola.
Con solo recordarlo puede traer hermosos recuerdos a mi mente, mi corazón se engranda, aunque parezca una tontería, es hermoso lo que siento al recordar, este juego que a pesar de ser tan sencillo, me divertía muchísimo, desarrollo en mí habilidades en las manos, que mis reflejos respondieran cada vez más rápidamente al lanzamiento de la pelotica.
Este juego me encantaba porque podía jugarlo en mi casa, no necesitaba trasladarme a ningún lado, ni tenía que ir a visitar a ningún amiguito, no recibía gritos, ni peleas.
Al lazar la pelota iba agarrando una piecita, luego volvía a lanzar la pelotica y agarraba dos y así sucesivamente. Lo vendían empaquetaditos, una de las cosas que me encantaba eran sus colores. Otra de las cosas que hacía era girar las piezas y lanzaba la pelota y trataba de agarrarlas pero estando en movimiento, mientras más lo jugaba iba agarrando más destreza.
Me hacía sentir bien, relajada, no tenía que interactuar con nadie, ¡Qué recuerdos tan hermosos!
Cuando vi este concurso decidí preguntarles a algunos niños como le llamaban a ese juego actualmente, mi sorpresa fue que ni siquiera sabían que juego era eso, no lo conocían, sus padres nunca le hablaron ni le compraron ese juego.
Lamento que muchos juegos hayan pasado a la historia, los juegos culturales o natos de nuestro país, se han ido perdiendo, de hecho los niños o jóvenes actualmente solo saben sobre internet, juegos que bajan la aplicación, solo teléfono y PC, más no conocen o no saben jugar muchos juegos que pudieran ayudarle mucho en su desarrollo y crecimiento.
Yo tuve de todos los modelos del juego, habían unos de plásticos, pero habían otros como de acero o metal que me encantaba muchísimo, ese color plomo brillante me hacia imaginar las estrellas.
Cuando jugaba acompañada, jugábamos ese juego y al lanzar la pelota decíamos o gritábamos: “campanita de dos”, no recuerdo que más palabras gritábamos. En cada mano que íbamos superando niveles y gritábamos :campanita de tres y así hasta que alguien se disgustaba y todo se acababa si el juego era de una de las que se disgustaba. Me comprometo a buscar este juego y compartir en alguna oportunidad con los niñas y niñas. Luego les contaré. Este juego está valorado en algunos mercados de colección en 50$. Estoy segura que en algunos comercios seguro todavía existirán algunos. Esto es lo mas lindo de la plataforma, la motivación que nos deja cada iniciativa.
Todas las imágenes son de la web con sus respectivas fuentes. Mi firma es cortesía del usuario . Me encanta apoyar todas estas iniciativas, en ocasiones no llego a tiempo. Son lindas iniciativas que me llevan a tiernos momentos de mi infancia.