Luego de un año de ahorros, por fin, David había comprado el anillo de compromiso con el que pediría matrimonio a su novia Olivia.
Tomó el estuche del anillo, lo abrió... pero, ¡no estaba!
Trato de calmarse y hacer memoria, la última vez que lo abrió fue el día anterior, en el parque, se había sentado en un banco, para detallar el grabado con las iniciales D.O.
Reconstruyó cada paso, y sí, fue allí donde lo abrió.
Salió corriendo angustiado, presentía que el anillo se le había caído en el parque; a medida que se acercaba, su angustia crecía, por fin llegó, y, justo al lado del banco, estaba abandonada la escoba del barrendero, a dos pasos un montón de hojas...
La escena parecía detenida en el tiempo... algo, algo muy importante logró que el barrendero, dejara abandonada la escoba, su único medio de sustento.
Esta es mi participación en el Concurso de microrrelato 6ta edición por Hivemexico y Monster-one. 150 palabras.
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