Cómo cada año, en el mes de diciembre, justo siete días antes de que empiecen las posadas, las esferas se someten a un intenso entrenamiento que las llevará a ponerse lo suficientemente redondas y relucientes para adornar los árboles de navidad, pero como en todas las historias, siempre hay alguien que prefiere hacer trampa...
-Mira mamá, Perla ya está bien redondita y reluciente y apenas llevamos un día de entrenamiento. Imaginas como lucirá el dieciséis de diciembre, seguramente será escogida para el árbol de Navidad más hermoso-
-No la mires Teresita-
-Este tomando Esferoides-
-Esferoides?!!-
-No grites Teresita. Si. Ella está haciendo trampa, tal vez logre un buen lugar, pero eso es peligroso, se podría quebrar en cualquier momento o podría perder su esferidad. Te imaginas una esfera flaca?-
-Hay no, que feo-
Los días pasaron, las vísperas del dieciséis llegaron, todas las esferas estaban listas y hermosas, excepto Perla que se sentía mal.
-Creo que me voy a quebrar Dr. Paixtle. será este el último de mis dias?-
-No perlita, tu no eres de las que se quiebran, pero en cualquier momento perderás por completo tu esferidad, mejor escóndete en la caja de cartón y espera hasta el próximo año.
Con tristeza Perla se ocultó entre los papeles a esperar todo un año mientras poco a poco se arrugaba.
-Dónde está Perla?-
-Esta solita en la caja de esferas, pero no la veas porque te va a dar tristeza-
-No te preocupes mamá, yo jamás voy a usar Esferoides ni tampoco voy a usar ninguna IA para escribir mi historia para el Extraño Concurso-
-Esa es mi esferita-
Historia corta y pintura