¡Hola amigos de HIVE, Feliz Sábado!
Si ya leíste algunas de mis historias sabrás que soy fan de mi propia familia, me encanta compartir con ellos y son muy importantes para mi.
Quiero contarles una maravillosa experiencia que viví el día de ayer junto a ellos. Mientras reposabamos el almuezo estabamos en la sala de estar, con un calor insoportable pues nuestros aires acondacionados se dañaron debido a fallas eléctricas constantes que se presentan acá en Venezuela.
Acalorados, aburridos y cansados de la misma rutina, asi nos encontrabamos en la monotonía de la cuarentena, fue entonces cuando de un salto mi madre se levantó decidida a cambiar el destino aburrido de ese pesado día.
Voy a salir a caminar, necesito aire fresco, algo nuevo que ver.
Fueron esas las palabras de mi mamá. Mi hermana y yo quedamos muy extrañados, sin saber a donde iría, la verdad es que por donde yo vivo no hay mucho que ver.
No se como me convencio de levantarme, pero lo hizo, entonces mi hermana, mi mamá y yo nos alistamos para aquella pequeña excursión, sin saber a donde iríamos, solo queríamos cambiar nuestra pesada rutina.
Saqué mi bicicleta de entre cajas y polvo y me monte en ella después de varios años, salimos de la Urbanización, pero en vez de agarrar el camino de siempre en dirección al centro de la Ciudad, decidimo ir en dirección contraria, camino a un pueblo llamado "La Dominga", Nunca habíamos ido hacia allá, es que no se ve para nada atractivo el camino, solo una calle rodeada de monte y árboles, sin embargo esa fue nuestra ruta.
Así fue como comenzamos a caminar y a turnarnos la bicicleta, la brisa nos pegaba en la cara, hablando y riendo seguíamos aquél camino, el aire era cada vez más puro, y de vez en cuando pasaban señores en bicicleta que nos daba las "Buenas Tardes".
Despues de 20 minutos de camino, risas y anécdotas llegó nuestra gran sorpresa, un hermoso par de árboles, muy grandes y extensos, no sabría como dejar entre palabras la serenidad que comparten aquellas maravillas. Unas raices inmensas que nos sirvieron de asiento, balo aquella sombra y brisa que nos brindaron quellos imponentes árboles.
Sentados y pasando una maravillosa tarde, jamas imaginamos que la pasaríamos tan bien, caminata, risas, cuentos, árboles hermosos, refrescante brisa y muchas muchas fotos.
Volvimos a la casa renegando de irnos de aquel maravilloso lugar, ya estamos organizando nuestra proxima excursión. Por cierto, mi papá se perdio el viaje por quedarse dormido jajaja
Te recomiendo mucho salir de la rutina, y divertirte en familia en esta cuarentena, siempre y cuando no incumplan las normas de seguridad y el tipo de confinamiento del lugar donde vivan. Si no tienes la oportunidad de caminar a lugares como estos, entonces realiza actividades distintas a lo rutinario en tu misma sala de estar, pero no dejes que el aburrimiento y la improductividad se apoderen de tí.
¡RIE, GOZA, AMA, REINVENTATE Y AVANZA!
¡RIE, GOZA, AMA, REINVENTATE Y AVANZA!