Solo, encerrado.
Esos son unos de los sentimientos que siento acá, en Perú. Lejos de mi tierra, Venezuela, encerrado, sin poder salir. No debo, tampoco puedo. Estamos en toque de queda y sé que apenas toque la calle, vendrá la policía y;
1.) Me regañarán por estar en la calle aunque haya toque de queda.
2.) Me llevarán preso por no respetar el toque de queda.
Por eso, simplemente sigo quedándome acá, encerrado en unas cuantas paredes.