Mientras hablaba con una amiga sobre temas de desarrollo personal, experiencias, anécdotas, gimnasio, rutinas y entrenamientos, surgió la idea de que, en la actualidad, suele haber muchas deficiencias en desarrollo motriz en niños.
Le comenté que hace tiempo me apareció un video de alguien que planteaba dar clases de tareas dirigidas de educación física, a simple vista, es el típico reel rebuscado, pero si analizas a fondo, te darás cuenta de que se invierte mucho tiempo en otras áreas como la matemática (la cual también es importante y esencial) pero se abandona la idea de reforzar el ámbito de la educación física. Justamente, mi amiga me dijo que eso pasaba porque la mayoría de profes de educación física no están ni en forma, ni dan el ejemplo.
Fue entonces cuando me mostró su postura respecto a tal problema: “todos los profesores de educación física deben estar bien físicamente…” Horas después, me quedé con esa maravillosa conversación, porque hablamos y extendimos muchos más temas, pero esta idea se me quedó pegada en la mente.
Aunque estoy muy de acuerdo con ella, podría decir incluso que estoy mucho más de acuerdo que ella misma con su propia afirmación.
En el mundo, este tipo de roles como profesor, educador o facilitador, asumen un punto de autoridad, que genera un impacto importante en cualquier contexto, sea el profe más capacitado o el más mediocre, ambos asumen y se convierten en responsables de un poder que para otro es difícil no respetar.
Incluso, es muy probable que, si pagaste por clases personalizadas para tus hijos, ya sea para que mejore en números o cuestiones de lógica, solo por el simple hecho de pagar, ya respetas la autoridad y la valentía que tuvo esa persona en venderte su servicio. No te juzgo, así funciona el mundo.
El ser humano que crece en un entorno de amabilidad o de valores, simplemente respetará a cualquier persona que se le cruce. La paradoja puede presentarse cuando, probablemente estés pagando un servicio sin saber si lo está haciendo bien, o incluso si disfrutas de la educación pública, al no estar allí en tiempo real, no te enteras del todo sobre qué está pasando con tu hijo o quien tengas bajo tu responsabilidad.
Este artículo no se trata de decirte que no respetes a esas personas, el respeto debemos mantenerlo siempre, pero en la vida, nos encontraremos muchas situaciones donde realmente no sabemos lo que estamos respetando, lo cual, además siempre es un riesgo que podemos correr como responsables de los más pequeños, porque podemos tener esa costumbre de abrumarles con preguntas, averiguando lo que está pasando y solo logramos que los niños se cierren más.
No siempre sabemos lo que estamos respetando y hay que ser conscientes de eso, porque ignorar las probabilidades o señales nos acercaría más a una complicidad indeseada y nos haría menos responsables.
Es muy difícil vivir en coherencia con este dilema, porque la sociedad tiende a orientarnos a resolver sobre la urgencia, por tanto, casi siempre coincidimos o preferimos acudir a los conocidos o amigos para cualquier servicio.
Todos preferiríamos en el fondo que nuestro amigo fuera el profesor de nuestros hijos, porque, además, nuestros amigos también suelen ser más parecidos a nosotros. Y funciona igual para cualquier otro ámbito. Si tienes un amigo doctor, que, por lógica, sabes que es bueno y excelente en su profesión, preferirás esperarle si está lejos, antes que optar por uno que no conoces.
Ahora bien, vengo a seguir reforzando el título de estas notas, Estuve hablando con una amiga… Quien me dijo que todo profesor de educación física y deporte debería estar en forma. Y para recordarles, les dije que estoy tan de acuerdo con ella, que mi postura va más allá sin refutarla. Toda persona en un punto de autoridad debe estar en forma, saludable, o al menos en esa transición.
Duele decirlo, pero un número grande de profesionales pueden ser los mejores en su especialidad, y lamentablemente tienen malos hábitos, no les juzgo, simplemente es un hecho. Para mí, no se trata de que me parezca lamentable que un profesor (de cualquier materia) consuma alcohol o se alimente de mala manera (por ejemplo, comida rápida), porque es simplemente una incoherencia que no fomenta valores y no cumple con el propósito principal de un profesor. Esto, obviamente es mucho más denso de filosofar, porque para mí es “muy literal” (lo sé) cuando un educador es y cumple con ser educador.
A lo mejor muchos piensan que un educador simplemente se gradúa para dar instrucciones y contenidos en un aula de clases, para mí ser educador es básicamente ser ejemplo a seguir, un modelo.
Pero ¿por qué digo que un educador no debería consumir alcohol ni comer mal? Es un tema del cual me planteo hablar infinitamente en esta plataforma. Y la respuesta es simple, el concepto de aprobar la comida rápida, que probablemente tengamos la creencia de que no hace daño una vez al mes, y puede ser cierto. Para mí el problema radica en que, presentándole esa posibilidad a un niño, puedes estar invitándole a una adicción que tarde o temprano impacte notablemente en su sistema nervioso. ¿Por qué crees que somos adictos a cosas dulces a día de hoy? ¿Y si mañana nos dijeran que es en gran medida la causa de muchos problemas de ansiedad y falta de regulación? De hecho ¿no lo han dicho aún?
Probablemente las respuestas de la mayoría sean “no”. Y el scrolling, el tiktok, instagram, también tienen su impacto y sí, también generan ansiedad, ¿Y acaso no podemos creer o considerar que ambas ideas complementan esa tortura social?
(…)
Yo, como educador, no podría bajo ningún concepto recomendar que tomen refresco, porque con eso corro el riesgo de consolidar un aula menos regulada, de niños más estresados y estresantes que probablemente a mí ni me afecte, pero a sus padres, familiares, amigos y compañeros, indubitablemente sí.
Es extremista, lo sé, pero también sé que la única manera de aportar algo verdadero al mundo, es siendo transgresor con cosas que parecen normales y que en el fondo son una locura.
Mi postura es extremista, pero me parece más exagerado y terrorífico cuando en una reunión o fiesta todos los niños beben refresco, yo no veo niños disfrutando de algo dulce, yo veo la invitación a un daño a su salud.
Los niños tienen muchos problemas de salud que pasan desapercibidos, que incluso son descubiertos en la adultez y curiosamente es difícil encontrar que un doctor les diga que es por la alimentación. Por lo que es muy importante recordar la premisa de este artículo: ser consciente de que no sabemos lo que estamos respetando. Y simplemente hay que confiar o adaptarse a las sugerencias de alguien que asumimos es un excelente profesional.
Probablemente sientas que estoy tratando de que no me veas como exagerado, pero lo sigo siendo. ¿Sabes por qué? porque por ejemplo, no hace mucho, una persona que asumí que era un líder o proyectaba buenas ideas, casualmente en el área de educación física, nos aconsejaba como jóvenes deportistas, que “si queríamos fiesta, saliéramos, si queríamos mujeres, tengamos mujeres, si quieren fumar, fumen también, pero no dejen de entrenar…”
Ante los ojos de Dios ¿Por qué yo no puedo ser exagerado o extremista? Si tengo que escuchar barbaridades como ésta, y asumir que alguien estudia 5 o 6 años para graduarse de educador y decir esto como si fuera una idea ligera, como si no hubiera impacto. ¿Estoy loco? ¿Estoy meando fuera del perol? ¿No es para tanto?
Y esto no es más que una transferencia, adivinemos, ¿Esta persona es el mismo perfil que recomendaría dulces, refrescos a niños?
En este país, la educación siempre ha sido un problema prácticamente intratable para quienes solo buscan cambiar haciendo lo mismo. Y este problema, estoy seguro de que, al no poder ser resuelto con típicos cambios, de contenidos, planes, estrategias, tiene que atenderse con detalles de base como los principios y valores, donde cada comportamiento y palabra cuenta, cada gesto y movimiento para cualquier aprendiz es un ejemplo, pasará desapercibido alguno que otro.
El educador debe actuar como un responsable (sin serlo obviamente) a tiempo completo de las conductas de todos y la única manera es comenzar atendiéndose y respetando su propia vida.
Es doloroso de pensar, pero consumir alcohol, fumar y comer mal es uno de los primeros actos de desamor propio que un ser humano puede hacer.
Este artículo no se trata tampoco de dejar mal a nadie, no juzgo ni demando los errores, porque todos somos imperfectos, planteo los hechos que están a la vista, para que seamos conscientes de que pueden cambiarse para bien, con el mínimo esfuerzo.
En fin, estuve hablando con mi amiga y no se me ocurrió hablarle de todo esto, porque también, sé que le va a sonar extremo en cuanto lo lea, no pretendo que dejemos de confiar en un doctor con sobrepeso, porque tampoco somos nadie para juzgarle, pero seamos conscientes de que a veces pagamos un servicio para que esa persona alimente un problema social extremo.
El educador se forma para ser un modelo, si no lo tiene claro, sus formadores le fallaron. No se trata de elección o preferencia, no puedes decir que no quieres ser ejemplo a seguir, porque es algo que no se decide una vez estás en el punto de autoridad o, al menos sabiendo que vas hacia allá.
He visto muchas cosas que antes los ojos de Dios son más extremas que negarse a una bebida, pero la sociedad nos hará creer que lo contrario.
LF