Las empresas deben establecer sus procedimientos contables, pudiendo establecer sus propios criterios prácticos para el registro del impuesto sobre el gran patrimonio en base a lo establecido en la ley en estudio, teniendo en cuenta que es un impuesto no deducible de la renta.
El impuesto sobre la riqueza genera ciertos efectos negativos en el sistema económico, y un ejemplo de ello es el creciente número de estudios empíricos que están analizando y encontrando que la desigualdad tiene un efecto negativo sobre el crecimiento económico y su sostenibilidad.
Sin embargo, es justo reconocer que, a pesar de los avances logrados, en la actualidad faltan datos y un aparato teórico para evaluar qué pesa más, la ineficiencia del impuesto o la ineficiencia de las crecientes desigualdades socioeconómicas.
Determinar el impacto de este Impuesto sobre el Patrimonio como gasto no deducible, enfocándolo como un instrumento de política fiscal adecuado para seguir utilizándolo, ya que podría decirse que afectaría a la rentabilidad de la empresa, ya que se tiene en cuenta como un gasto independiente que deben realizar las empresas sujetas a este impuesto, independientemente de la capacidad contributiva de las mismas.