No sabía que hacía allí, el lugar era oscuro, escuchaba voces a lo lejos, mi cuerpo estaba ahí, pero no me sentía realmente ahí ¿qué estaba ocurriendo realmente?
Decidí caminar un poco y pude sentir una especie de succión, estaba cayendo por un pozo que se abrió de la nada, me sentía perdida, me sentí ansiosa de estar en todo aquello, pero ¿dónde estaba realmente? La caída no dolió, era como si nunca hubiese caído, pero lo había hecho, nada tenía sentido, esta vez había ya luz, tuve que parpadear varias veces para poder acostumbrarme a aquella luminosidad que en cierto punto hizo que mis ojos dolieran, que ardieran.
Decidí caminar un poco y pude sentir una especie de succión, estaba cayendo por un pozo que se abrió de la nada, me sentía perdida, me sentí ansiosa de estar en todo aquello, pero ¿dónde estaba realmente? La caída no dolió, era como si nunca hubiese caído, pero lo había hecho, nada tenía sentido, esta vez había ya luz, tuve que parpadear varias veces para poder acostumbrarme a aquella luminosidad que en cierto punto hizo que mis ojos dolieran, que ardieran.

Estaba en un gran prado, era bastante verde y amplio, sonidos apagados empezaron a llegar, pude notar zumbidos, el piar de algunos pájaros quizás. No me había dado cuenta que seguía sentada en aquel prado, me levanto con cautela, intentado aclarar los sonidos para así poder detectar algún sonido extraño o que se saliera de lo común pero nada, no ocurría absolutamente nada.
Caminé tal vez unos kilómetros, nunca lo supe, todo lucía igual, los sonidos muy poco a poco fueron aclarándose, creí distinguir el pequeño sonido que general el agua en un arroyo, pero seguía siendo muy tenue. Me estaba desesperando en aquel frío no sentía ni frío ni calor, no había brisa, ni había indicio que fuese a llover, aunque las hojas de los arboles y pasto que se encontraba creciendo incontrolable se movía sin cesar... De repente, sentí un temblor, y todo aquello se partió a la mitad, haciendo que cayera hasta el fondo, no pude distinguir nada si no hasta que miré hacia arriba, unos ojos demoníacos me miraban fijamente mientras esbozaba una sonrisa realmente aterradora.
Aterricé de un golpe seco y con el mismo impulso desperté.
Caminé tal vez unos kilómetros, nunca lo supe, todo lucía igual, los sonidos muy poco a poco fueron aclarándose, creí distinguir el pequeño sonido que general el agua en un arroyo, pero seguía siendo muy tenue. Me estaba desesperando en aquel frío no sentía ni frío ni calor, no había brisa, ni había indicio que fuese a llover, aunque las hojas de los arboles y pasto que se encontraba creciendo incontrolable se movía sin cesar... De repente, sentí un temblor, y todo aquello se partió a la mitad, haciendo que cayera hasta el fondo, no pude distinguir nada si no hasta que miré hacia arriba, unos ojos demoníacos me miraban fijamente mientras esbozaba una sonrisa realmente aterradora.
Aterricé de un golpe seco y con el mismo impulso desperté.

