Por ti aprendí a leer las sombras y gracias a tu recuerdo, logré arrancar un canto de dolor al temido silencio.
Aprendí a ver llorar la luna, cuando celosa dibuja tú imagen, entre el cielo y la tierra.
Aprendí a sentir las caricias en el viento y transformar en amor los más dolorosos sentimientos.
Por eso te sueño, para transformar el recuerdo de las cosas, de las que vinieron y se fueron o las que nunca fueron.
Las dolorosas, aquellas que me hicieron llorar, para hacerlas hermosas y seguir engarzado en esos labios de rosas.
Por eso te sueño, para convertir en poemas, esos malos recuerdos, esbozados en hojas arrancadas de un viejo cuaderno.
Te sueño porque tú imagen ha logrado traspasar la infinidad del tiempo, ya no sé, sí el soñar te es mi pasión, alegría o un infame y triste sentimiento, al saberte lejos.
Más por ti he aprendido, que ya no temo al nuevo día o a mis tristes realidades, ni a dejar mis sueños de almohada, con el perfume de tu piel y sus humedades.
Aprendí a soñar despierto, para que seas mi realidad y no mi tormento.